103 empresas de una localidad cordobesa crean una red de voluntariado para personas con discapacidad
Fernán Núñez, localidad cordobesa de 9.000 habitantes, se ha convertido en un ejemplo de colaboración y solidaridad. El 80% de su tejido empresarial apoya las actividades de la asociación local de atención a personas con discapacidad.
El voluntariado corporativo no es sólo cuestión de grandes compañías. 103 empresas de la población cordobesa de Fernán Núñez han formado la Red de Empresas Solidarias para financiar y contribuir con voluntarios a programas con personas con discapacidad.
La semilla de esta red la puso hace tres años la Asociación de Padres y Protectores de Niños Discapacitados de la Campiña Sur (APAPNIDICSUR). Ésta trabaja con 30 personas con distintas discapacidades, ofreciéndoles actividades como logopedia, habilidades sociales y atención temprana.
Alfonso Ariza, miembro de la organización, explica que en toda localidad pequeña las organizaciones se encuentran con mayores dificultades para financiar sus actividades: “Al principio la red surgió como una especie de mecenazgo en el que las empresas aportaban una cantidad dinero anual”.
Sin embargo, Ariza y sus compañeros se encontraron con que no todas las empresas aportaban dinero, sino que contribuían en especie. Si necesitaban ordenadores para sus actividades, se los facilitaban las empresas de informática; si requerían vendedores para un mercadillo, acudía el personal de los supermercados.
De esa manera, “los empleados de estas empresas entraron en contacto directo con la asociación y acabaron involucrándose y convirtiéndose en voluntarios de la organización”. Por eso, desde la organización acabaron decidiendo que también debían fomentar el voluntariado a través de las empresas.
La unión hace la fuerza
Ariza tiene su propia definición del voluntariado corporativo: “Yo lo entiendo como el voluntariado en el que el voluntario realiza un trabajo de manera altruista, pero cuenta con la ayuda de la empresa para poder hacer esa acción”.
Así, si no fuese por ese apoyo empresarial, el voluntario encontraría más dificultades para dedicarse a su labor, ya que, por ejemplo, muchas veces la acción se desempeña en horarios incompatibles con los laborales.
Es el caso, por ejemplo, de Guillermo Soldado y los empleados de Quimifer, empresa dedicada a la construcción en general. Ellos han aportado dinero, pero también parte de su tiempo. “Si los niños de la ONG no pueden entrar con las sillas de ruedas al cuarto de baño, nosotros le ponemos una puerta más ancha”, explica este gerente.
Pedro López es el encargado de una empresa de montajes eléctricos que colabora con la instalación de la iluminación y el sistema eléctrico cuando son necesarios para el local o para actos. Igual que Quimifer, dedican parte de su jornada laboral y aportan una cuota.
López está encantado: “Antes de que existiera la asociación, no se veía a ninguno de estos niños trabajando ni en ningún lado”. La empresa de Pedro López es pequeña, pero participa con lo que tiene: dos empleados.
Según Ariza, actualmente se está asociando con demasiada frecuencia el voluntariado corporativo con grandes empresas, pero “hay otro voluntariado corporativo que no se ve porque se produce en empresas de dos o tres empleados”.
Empresas de informática, de construcción, supermercados, establecimientos hosteleros, estudios de fotografía… prácticamente el 80% del tejido empresarial del pueblo participa en la red.
Grandes pasos
La fórmula se extiende. Ya han trasladado la experiencia a La Rambla, una localidad vecina especializada en la industria de la cerámica. 90 de sus empresas prepararán una exposición de artesanía para recaudar fondos que se destinen a los proyectos.
Además, organizaciones de Italia, Bulgaria, Rumanía, Bélgica y Portugal se han interesado por la plataforma y ya se han puesto en contacto para adaptar la idea a sus realidades.
El desarrollo de la red ha vivido momentos especiales. Algunas de las empresas, por ejemplo, han rechazado que se les reconozca su labor a través de la revista de la organización. Ariza también cuenta que, al ver a una persona con discapacidad trabajando, un empresario pidió sus datos para poder contratarla.
Además, desde la red también valoran la importancia de haber podido dinamizar a casi un pueblo entero, por la dificultad que implica moverse en el mundo rural.
Más información:
APAPNIDICSUR
Teléfono: 957 382 103
Canal Solidario-OneWorld España, 2005
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