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Abraham Grandydier: 'Hemos demostrado que privatizar no es la única alternativa en Bolivia'

Por: Redacció el 19/01/05 13:10
Tiempo estimado de lectura : 5 minutos
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El año 2000 la población de Cochabamba salió a calle para pedir la gestión pública del agua. De las manifestaciones nació un movimiento, liderado por Grandydier, que ha demostrado que la ciudadanía puede gestionar sus recursos naturales.

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Abraham Grandydier: 'Hemos demostrado que privatizar no es la única alternativa en Bolivia'

Manifestación en Cochabamba, hace cuatro años, contra la privatización del agua / Tom Kruse-selvas.org

Hace tan sólo unos días, la población de la ciudad de El Alto, en Bolivia, bloqueó durante tres días los caminos y protagonizó una huelga general que ha logrado que el Gobierno rescinda el contrato de la gestión del agua con una empresa francesa. La propiedad del agua podría pasar ahora a manos de la municipalidad y representantes de la sociedad civil y crear, así, una empresa autogestionada, horizontal y con gran participación ciudadana.

La idea no es nueva. Hace cuatro años, los vecinos de la ciudad de Cochabamba salieron a la calle para protestar contra Aguas del Tunari, empresa con capital estadounidense y español, que pretendía aumentar el precio del agua en más de un 200%. Lo que en su día se llamó la ‘guerra del agua’ hoy se ve como una iniciativa eficaz que ha demostrado que hay otro modelo más allá del neoliberal y que la ciudadanía es muy capaz de gestionar sus recursos junto a los gobiernos públicos.

En un momento en que los movimientos sociales en Bolivia se movilizan para exigir que sus recursos beneficien también a la población de su país, Canal Solidario-OneWorld ha conversado con Abraham Grandydier, portavoz de la Coordinadora en Defensa del Agua y la Vida de Cochabamba —nacida a raíz de ‘la guerra del agua’— y miembro de la Coordinadora Boliviana en Defensa del Gas y los Hidrocarburos.

¿Realmente ha funcionado la propuesta de la sociedad civil de participar en la gestión del agua en Cochabamba?
En estos momentos la población tiene poder sobre el agua en Cochabamba. Sólo cinco días después de la llamada ‘guerra del agua’, se formó un equipo de dirección transitorio, hoy día consolidado y en el que participan ciudadanos y responsables de la municipalidad. Desde hace cuatro años, la Coordinadora en Defensa del Agua y la Vida aconseja y propone cómo plantear un control social para la empresa desprivatizada.
En este tiempo ha habido cosas buenas, porque gente que antes no tenía servicio de agua potable ya lo tiene, pero lo cierto es que la ‘guerra del agua’ aún no ha acabado, debemos mejorar y conseguir que la empresa pública que gestiona el agua sea viable al 100%. Queremos demostrar ante el sistema neoliberal que privatizar no es la única alternativa y, de momento, lo estamos consiguiendo y nuestro modelo empieza a aplicarse en otras zonas.

¿Cuáles son ahora las principales demandas de la Coordinadora por el agua?
Ante todo hay que decir que la Coordinadora aglutina a varios sectores sociales: regantes, campesinos, cooperativas, asociaciones… y que a través de ella se han creado hasta 120 comités de agua, por los que las familias de la zona expresan sus opiniones y peticiones. Se trata de un espacio donde hacer propuestas y consensuar, no sólo desde donde impulsar barricadas y manifestaciones.
Damos alternativas y los ejemplos más claros son la propuesta de autogestión del agua, la petición de creación de una Asamblea Constituyente que represente los intereses de todos los bolivianos y la propuesta de una Ley de Hidrocarburos que permita a Bolivia recuperar el gas.

En esta línea, y aunque sabemos que la agenda de los movimientos sociales es muy distinta a la del Gobierno de Carlos Mesa, también reclamamos el poder de la tierra y que la reforma agraria aprovada hace 50 años se cumpla para que las tierras dejen de estar concentradas en unas pocas manos de terratenientes bolivianos y empresas internacionales.

¿Cree que las empresas multinacionales y organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han utilizado a Bolivia como un laboratorio donde ensayar sus ‘recetas’ y políticas?
No solamente a Bolivia, sino a todos los países de Latinoamérica. Todavía somos una colonia y las multinacionales explotan nuestros recursos cuando deberían darnos lo que nos corresponde. Por ejemplo, si analizamos en detalle la actual Ley de Hidrocarburos que estudia el Gobierno, sólo plantea un 50% de beneficios para los bolivianos, y el resto para las empresas. Y aún así el Gobierno se resiste por la presión que ejercen las empresas extranjeras. Ante esta situación, nosotros sólo podemos decir que una vez ya logramos echar a una empresa transnacional y podemos volver a movilizarnos.

¿En qué situación se encuentran los movimientos sociales en Bolivia?
Durante el Gobierno anterior de Gonzalo Sánchez de Lozada, todos los movimientos sociales salíamos unidos, pero ahora no es así y las bases estamos débiles. El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales — primera fuerza en el país tras su victoria en la elecciones del pasado mes de diciembre— corre el riesgo de convertirse en un partido de centro izquierda y no apoya al 100% la nacionalización de los hidrocarburos. Los movimientos sociales, por nuestra parte, nos centramos en avanzar en la Asamblea Constituyente, recuperar los recursos, movilizarnos por la existencia de comités cívicos…

En este contexto, ¿cree que los Gobiernos extranjeros con empresas en Bolivia que podrían verse perjudicadas por la nacionalización de los hidrocarburos pueden presionar para que la Ley no salga adelante y disminuir su ayuda a los bolivianos?
No lo dirán abiertamente pero la verdad es que cierran filas cuando sus intereses se ven afectados. Su discurso público seguramente será de tranquilidad, aunque se apruebe la Ley de Hidrocarburos, y dirán que la ayuda a Bolivia no disminuirá. Sin embargo, si una de las multinacionales afectadas por la nacionalización pide apoyo a su gobierno, está claro que éste retirará parte de su ayuda a Bolivia, a través de una reducción de créditos o advirtiendo de una posible crisis económica en nuestro país… metiendo miedo porque ellos son los que tienen el dinero.

A pesar de todas estas presiones a los movimientos sociales, ¿piensan continuar con sus demandas?
Por supuesto. En el caso de la Ley de Hidrocarburos, por ejemplo, si sale adelante sería lógico que el Gobierno español apoye a empresas como Repsol, está en todo su derecho; pero el pueblo boliviano también tiene todo el derecho a defender lo que es suyo y lo que está pidiendo es justo.

Más información:
La ‘guerra del agua’ en Cochabamba
Información sobre la actualidad en Bolivia en Econoticiasbolivia.com, Bolivia.indymedia.org
, Alainet.org y Movimientos.org
Comité de Solidaridad con los Pueblos Indígenas de América

Canal Solidario-OneWorld 2005

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