Aldeas vietnamitas ‘compiten’ en un concurso nacional que trabaja la igualdad a través del juego
A través de un particular Trivial entre aldeas se pretende cambiar las actitudes hacia la mujer y promocionar sus derechos en una sociedad en la que la población femenina, sobre todo en las áreas rurales, ve limitados sus derechos.
Enclavada en un valle a unos 20 kilómetros de China y poco accesible a través de una pista de tierra que se bloquea continuamente por camiones averiados, corrimientos de tierra o crecidas de los ríos, la comuna de Linh Ho, en Vietnam, acoge una competición muy especial. En este campeonato compiten las comunas (núcleos de población más pequeños según la división administrativa vietnamita) de Ngoc Linh, Bach Ngoc, Ngoc Monh y la anfitriona, Linh Ho.
Pero no se trata de fútbol ni de una competición de artes marciales, deporte nacional del país. En realidad, se trata de un concurso en el que las preguntas y pruebas tienen un denominador común: la perspectiva de género. Los concursantes, divididos en cuatro equipos que representan a sus aldeas de procedencia, tienen que superar diversos juegos en los que se abordan los derechos de la mujer a través de pequeñas obras de teatro y mediante una especie de Trivial (juego de mesa de preguntas y respuestas) sobre género preparado por los organizadores para la ocasión.
A pesar del éxito de los cursos de formación en materia de género y violencia doméstica en los que se analiza aspectos como la desigualdad, los derechos de las mujeres, el trabajo en casa, y el acceso a la educación, los responsables de Ayuda en Acción Vietnam, la ONG que desarrolla este programa, pensaron que era imprescindible que el trabajo de sensibilización y toma de conciencia sobre la inequidad por motivos de género fuera más allá de las paredes en las que se imparten estos cursos. Con ese objetivo, desarrollaron este concurso que tiene categoría nacional y que ha logrado una movilización de las comunidades sin precedentes.
Cambiar actitudes
La explanada que se extiende frente a la Casa del Pueblo, nombre que reciben los ayuntamientos en Vietnam, congrega a más de un millar de personas de todas las edades. Se trata de todo un acontecimiento para los vecinos de Linh Ho.
El primer equipo en participar es el anfitrión. Recibido con una ovación, el equipo, compuesto por dos chicos y tres chicas de Linh Ho, representa un breve drama creado por ellos mismos con un argumento sencillo pero muy revelador. Se trata de una familia en la que el marido, Mister Ken, pretende casar a su hija de 15 años pese la oposición de ésta y de su esposa. La hija quiere seguir estudiando y sabe que si se casa tendría que dejar la escuela para cuidar de su casa y del marido. Durante la representación, Mister Ken es caricaturizado para que el público identifique con facilidad los comportamientos machistas mientras que recibe mensajes para cambiar este tipo de actitudes.
El jurado, compuesto por mujeres de la Women´s Union, una organización vinculada al Gobierno que trabaja a favor de los derechos de las mujeres, toma nota del desarrollo de la obra aunque no puede evitar que se le escape alguna sonrisa. En este caso, la enseñanza final viene de la mano del presidente del Comité del Pueblo que interviene en el tramo final del drama. Éste reprime al padre por su intención y le recuerda que está prohibido casarse antes de los 18 años.
Violencia doméstica
El siguiente equipo en intervenir es el compuesto por jóvenes de la comuna de Bach Ngoc que participa con la obra “Mi Marido”, una representación que versa sobre la violencia doméstica. La escena comienza con un hombre ebrio que espera impacientemente a que regrese su esposa. “¿Dónde has estado? ¿Por qué no está preparada la cena?”, le grita enfadado cuando la ve llegar. Ella le responde que ha estado en una reunión con la Women´s Union.
La reacción del marido es muy violenta. Se levanta tambaleándose y empuja a su mujer mientras le prohibe volver a reunirse con “esas mujeres”, sentencia de forma despectiva. Sin embargo, y a pesar de su actitud, ella le responde que en esas reuniones aprende muchas cosas útiles como la defensa de sus derechos y técnicas para mejorar el cuidado de los cultivos y de los animales. Al final de la obra acude a la casa una representante de la Women´s Union que recrimina al hombre su actitud y le amenaza con denunciarlo si vuelve a tocar a su mujer.
Las historias son simples y están repletas de estereotipos que reflejan las actitudes más dañinas para las mujeres y en las que queda de manifiesto la discriminación que sufren. Lo importante es el hecho de que la audiencia, que sigue con interés la representación, se empapa de los mensajes que transmiten los concursantes sobre la inequidad de género y asume de una forma sencilla la igualdad de derechos entre hombre y mujer.
Tras las representaciones tocará el turno a una segunda fase de la competición que consistirá en una ronda de preguntas sobre género formuladas sobre la base de las charlas que los concursantes han recibido al respecto. Un Trivial con el género como protagonista.
El equipo vencedor en Linh Ho tendrá que superar otras eliminatorias para llegar a la final de Hanoi. Pero no hace falta esperar a Hanoi para conocer a los ganadores: son, ni más ni menos, las propias comunidades que asumen de una forma peculiar y efectiva el enfoque de los derechos de la mujer. A veces la mejor forma de sensibilización también es la más divertida.
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