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“Algunos pederastas extranjeros incluso apadrinan o adoptan a sus víctimas”

Por: Redacció el 30/05/08 12:13
Tiempo estimado de lectura : 7 minutos
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El Congreso ha pedido por unanimidad la creación de un registro de pederastas condenados o a la espera de condena. Puede ser un paso para el registro internacional que piden ONG. Hablamos con el director del proyecto Protect en Camboya.

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Foto: Proyecto Protect

Alrededor de la mitad de los camboyanos tienen menos de 18 años y el 77% de sus 14 millones de habitantes sobrevive con menos de dos dólares al día. Un contexto, que sumado a la corrupción judicial y al poco control policial, ha hecho de este país un objetivo del turismo sexual infantil.

31 condenados, 63 detenidos y más de 130 extranjeros investigados por pederastia, son las cifras de cinco años de trabajo del proyecto Protect, que llevan a cabo desde 2003 Global Humanitaria y la organización local Action Pur les Enfants (APLE) en Camboya. Seila Samleang, director de la iniciativa, nos ha contado con detalle su trabajo.

Samleang ha estado estos días en Barcelona para presentar la campaña de Global Humanitaria ‘Había una vez un niño’, que a través de una exposición fotográfica, un documental y un monográfico (pdf), quiere informar y sensibilizar sobre la explotación sexual infantil.

¿En que consiste el proyecto Protect?
El Proyecto Protect empezó en enero de 2003 en Phnom Penh, la capital de Camboya y se centra en la asistencia a las víctimas de abusos sexuales y en la investigación y denuncia de los turistas sexuales a través de las pruebas que recabamos gracias a nuestros detectives privados.

Muchas ONG de la zona trabajan con la prostitución en general, con el tráfico de personas… pero Protect fue el primer proyecto destinado exclusivamente al turismo sexual con menores. Antes de nuestra llegada este era un tema ignorando, no había denuncias contra pederastas ni nadie que se ocupara de las víctimas específicas de este problema.

¿Cuáles son las características del turismo sexual en Camboya?
En Camboya no encontramos redes de prostitución como las entendemos nosotros, no hay un proxeneta o un espacio donde se encuentran los menores… Pero está muy bien estructurada la manera que tienen los turistas de llegar hasta las víctimas. Muchas veces los taxistas llevan a los turistas en los sitios públicos donde los niños están vendiendo libros, zapatos o souvenirs… Los turistas sexuales van allí, ven lo accesible que es, porque es muy accesible, y entonces los mismos taxistas les dicen a que hoteles pueden ir, en que sitios pueden encontrar más niños si los que hay allí no le gustan…

No es prostitución, es explotación sexual, porque en la prostitución hay negocio y aquí lo que hay es un intercambio de favores sexuales a cambio de una miseria como un regalo, un videojuego, un móvil, cinco dólares… que es mucho más de lo que ese niño va ganar en un día.





“El recuerdo del abuso se queda en la mente de las víctimas y eso les hace sentirse vacías, creen que su vida no vale nada porque ya no son personas”

Una vez las víctimas del turismo sexual infantil llegan a Protect, ¿que trabajo hacéis con ellas?
Nosotros trabajamos para que estos niños y niñas puedan llevar, en el futuro, una vida normal y se puedan reincorporar a la sociedad. Para conseguirlo les ofrecemos un hogar, ayuda psicológica y educación.

¿Con que problemas se encuentran estos menores?
Algunas de las víctimas de abusos sufren daños físicos pero los mayores daños son de carácter psicológico. Los niños que han sufrido abusos reiterados son derivados directamente a la unidad de psicología, donde evalúan la gravedad del trauma que sufren. Algunos niños, después de seis meses aún no son capaces de hacer vida normal debido al stress y a veces incluso sufren algún tipo de retraso mental.

Las consecuencias a largo plazo pueden ser también muy duras. El recuerdo del abuso se queda en la mente de las víctimas durante la mayor parte de su vida y eso les hace sentirse vacíos, creen que lo han perdido todo y que su vida ya no vale nada porque ya no son personas, no son seres humanos. Además, el hecho más importante para una mujer en Camboya es encontrar marido, y las víctimas de abusos, normalmente, han perdido todas las ganas de casarse y formar una pareja.

Nuestro trabajo es proporcionar a estos chicos y chicas una educación que las dote de unos conocimientos y habilidades que les permita tirar adelante, como por ejemplo cursos de formación profesional o simplemente las nociones básicas para ser una buenas ama de casa.

La otra línea de actuación de Protect es la investigación y denuncia de los sospechosos de turismo sexual infantil. ¿Cuál es exactamente el trabajo de Protect en este ámbito?
Antes de la llegada de Protect, las denuncias contra los turistas sexuales eran nulas, pues nadie contemplaba la posibilidad de denunciar a un extranjero y tampoco poseían los recursos necesarios para personarse como acusación, pues toda la asistencia jurídica necesaria corre a cargo de la víctima. Ahora, nosotros cubrimos todos los gastos de los casos que llevamos, recabamos las pruebas gracias nuestros detectives privados, ponemos un abogado y hacemos un seguimiento exhaustivo del juicio.

Es una tarea muy dura porque luchamos contra muchos factores. Actualmente, por ejemplo, investigamos una media de 15 casos al mes, pero en menos de la mitad llegamos a poner denuncia. Esto se debe, principalmente, a que muchos de los turistas sexuales hacen estadas cortas en el país, y no nos da tiempo de recoger pruebas. Y en los casos en que los extranjeros que perpetran los abusos ya se han instalado a vivir en Camboya, nos encontramos en que han ido sofisticando sus técnicas.

Algunos de estos pederasta extranjeros, por ejemplo, se acercan a las familias de los niños, se ganan su confianza, les ofrecen dinero y incluso apadrinan o adoptan a sus víctimas. De esta forma se hace muy difícil conseguir que los menores testifiquen en contra de una persona que mantiene a su familias. Incluso nos hemos encontrado profesores de inglés de los hogares de acogida que abusan de los niños y niñas.


Y cuando ya habéis conseguido poner la denuncia, ¿cuál pasa a ser vuestro trabajo?
Nosotros proporcionamos a la víctima todos los recursos legales que necesita, pagamos todo el proceso, le proporcionamos un abogado y supervisamos paso a paso todo el juicio. Esto es muy importante porque la justicia camboyana es muy corrupta y su principal interés es hacer negocio. Por eso, muchas veces, si Protect no interviene, el extranjero paga una cantidad al juez o a la familia y aquí se acaba la denuncia.

Hay que asegurarse de todo, desde que lo que declara el menor corresponda con las anotaciones que se han tomado hasta de velar porque el juez no se olvide de llamar a declarar al menor, pues este representa uno de los principales testimonios en el juicio.

¿Cinco años después de la puesta en marcha de Protect, habéis notado algún cambio en la sociedad camboyana con respecto a la pederastia?

Las garantías y facilidades que ofrecemos a las víctimas hace que estas tengan más voluntad de denunciar y de colaborar durante el juicio. Esto ha hecho aumentar el número de juicios por explotación sexual de menores en Camboya y en consecuencia ha hecho que el Gobierno camboyano y las instituciones se tomen más en serio el problema, hayan endurecido las leyes, adoptando una legislación más clara, efectiva y acorde con las Naciones Unidas e incluso han creado una fuerza de orden especial destinada únicamente a este tipo de delitos que trabaja de forma conjunta con las ONG.

Pero para ellos este es un problema nuevo que no saben como afrontar, incluso han tenido que venir especialistas de EEUU para entrenar a este nuevo cuerpo policial y enseñarles como tratar a las víctimas, como investigar a los sospechosos… Aún queda mucho trabajo por hacer, y hasta que no se haga una buena sensibilización social y las familias tengan que comer cada día y entiendan que la pederastia es un delito que perjudica enormemente a sus hijos, no se podrá empezar a solventar el problema.

Finalmente, ¿qué pueden hacer los gobiernos de los países occidentales para ayudaros a acabar con este problema?

Como ya he explicado, durante el juicio no luchamos sólo contra el sospechoso sino también contra la propia justicia camboyana. Es por eso que para nosotros es muy importante introducirnos de lleno en el proceso y hacer piña, y sobre todo nos ayuda muchísimo recibir el apoyo internacional de los gobiernos e instituciones, pues este ejerce una gran presión sobre el juez, además de que nos faciliten los datos de los sospechosos, los antecedentes… y toda aquella información que nos pueda ser útil de cara al juicio.

Pero lo que de verdad nos interesa es que todas estas personas que vienen a hacer turismo sexual ya sean investigadas desde sus países y que no se les permita viajar para evitar de raíz la explotación sexual infantil en Camboya. Por esto pedimos un registro internacional de pederastas, como el que existe en EEUU, que evite que estas personas lleguen a nuestro país.

¿Qué PueDo HaCer yo?



Existen diferentes formas de colaborar con la campaña ‘Había una vez un niño’. Entra en su web y consúltalas!

Y si quieres saber más sobre el tema no dudes en ver la primera, la segunda y la tercera parte del documental que se ha elaborado en motivo de la campaña.

Enlaces relacionados:

El trabajo en red, la mejor herramienta contra la explotación sexual infantil
Campaña ‘Había una vez un niño’
Proyecto Protect
Global Humanitaria
Action Pur les Enfants
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Canal Solidario-OneWorld 2008

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