Ashoka selecciona cinco emprendedores sociales para transformar otras tanta realidades en España
Son innovadores, creativos, con mucha iniciativa, y éticamente intachables. Estas son algunas de las cualidades que definen a los emprendedores que apoyará Ashoka en España con la colaboración de Fundación Un Sol Món de Caixa Catalunya.
Antonio, Isabel, Raúl, Vicki y Jean Claude han sido las cinco personas seleccionadas en España por la organización Ashoka como “emprendedores sociales”. A partir de ahora y durante tres años, Ashoka les financia la dedicación completa a los proyectos que cada uno de ellos promueve. Además, les ayuda también poniéndolos en contacto con la red de 1700 emprendedores sociales Ashoka en todo el mundo, y facilitándoles la interacción entre ellos y otros emprendedores en el ámbito de los negocios.
El término “emprendedor social” fue acuñado por primera vez por Bill Drayton, fundador de esta entidad internacional, para definir a personas con ideas innovadoras y empuje emprendedor que consiguen transformaciones sociales en su entorno. Si dar con el término pudo ser relativamente fácil, la definición y selección de quién es un emprendedor social de Ashoka es una ardua tarea que recae en un proceso de selección muy exahustivo y exigente.
En España, el equipo de Ashoka habló con más de 150 expertos que facilitaron el proceso de identificación de posibles candidatos, personas que ya estaban trabajando sobre necesidades sociales no cubiertas hasta el momento. Posteriormente se analizaron más de 500 ideas, y entre el grupo de seleccionados, se realizaron cerca 100 entrevistas a personas de su entorno.
El resultado del trabajo realizado durante un año, con el apoyo de la Fundación Un Sol Món de Caixa Catalunya como socio estratégico y la colaboración de Grupo Vips y Grupo Norte, ha sido la selección de los cinco primeros emprendedores sociales españoles. Cinco personas que reúnen las principales cualidades que, según Ashoka debe tener un emprendedor social: innovación, creatividad en el sentido de aportar soluciones creativas a problemas reales, tener potencial de impacto a nivel global aunque comiencen en el ámbito local, y gran calidad ética, “puesto que van a ser ejemplo a seguir por muchas otras personas” -explica María Zapata, directora de Ashoka España.
Estas cinco personas tienen estas cualidades y las aplican cada una a su ámbito de actuación. Así, Antonio García Allut ha puesto en marcha un proyecto para reforzar la pesca artesanal como modelo de actividad sostenible y económicamente viable, en el que los pescadores se convierten en protagonistas y gestores ambientales del entorno que mejor conocen y del que viven, el mar. Para ello, García Allut ha impulsado la creación de Lonxanet, la primera empresa de comercialización de pescado directamente a grandes y pequeños consumidores, en la que participan los propios pescadores.

El proyecto de Isabel Girao, psicóloga escolar, surgió a partir de unas prácticas universitarias con personas con discapacidad intelectual. Allí se dió cuenta de que mientras la gente en general disfruta del ocio y llena su vida de relaciones, de calle, de experiencias, estas personas no podían acceder a las actividades de ocio, y su vida se reducía a actividades de rehabilitación, asistencia y educación. Así, Isabel desarrolló A toda vela, un programa de ocio atractivo y accesible, que incluye a los propios beneficiarios de las actividades en la planificación, gestión y evaluación de los programas, al tiempo que ha conseguido crear una red ciudadana de voluntarios y profesionales que participan y comparten su ocio con personas con discapacidad intelectual en Almería.

La inmigración es el ámbito de actuación de Jean Claude Rodríguez-Ferrera, quien desde Barcelona, está utilizando una sencilla herramienta de inversión financiera que logra que los individuos se unan en grupos que les ayudan a resolver necesidades básicas (crédito y ahorro, seguros, empleo, etc). Hasta el momento ha impulsado la creación de Desarrollo Comunitario 13 Comunidades de Autogestión Financiera para inmigrantes en Cataluña.

La gran baza de Raúl Contreras, emprendedor social de Valencia, es “fundir valores sociales con gestión empresarial utilizando las mismas herramientas del sistema, aunque dándoles un uso distinto”. Su objetivo es la inclusión social de las personas con más problemas a través del empleo, para lo cual, creó hace unos años IUNA, un holding de empresas sociales integrado por cuatro empresas sociales más la matriz, que hoy en día da empleo a un centenar de personas.

Por su parte, Vicki Bernadet fundó en 1997 Fada (Hada Madrina, en catalán) a partir de su propia experiencia como víctima de abusos sexuales en la infancia. Ya adulta, buscó en vano ayuda y apoyo para superar esa etapa de su vida, por lo que decidió cubrir esa necesidad con la creación de Fada. Hoy, 9 años después, Fada ofrece tratamiento integral ante los abusos sexuales a cualquier persona que tenga un problema en este sentido, ya sea víctima, abusador o familiar afectado.
Más información:
Ashoka España
Canal Solidario OneWorld 2007
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Por: Redacció el 05/10/06 08:59
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