Bebés que ven la tele y adultos que se comen el mundo: ¿necesitas claves para la sostenibilidad?
Mientras en las cumbres se debaten modelos de crecimiento, algunos datos son testarudos: si todos los habitantes del planeta consumieran al mismo ritmo que los estadounidenses, la tierra sólo podría mantener a 1.400 millones de personas, la quinta parte de la población actual. ¿Por dónde seguimos?
Mientras en las cumbres se debaten modelos de crecimiento, algunos datos son testarudos: si todos los habitantes del planeta consumieran al mismo ritmo que los estadounidenses, la tierra sólo podría mantener a 1.400 millones de personas, la quinta parte de la población actual. ¿Por dónde seguimos?
Los problemas de naturaleza social y ecológica a los que nos enfrentamos son una prueba más de la quiebra de la cultura del consumismo. Basada en el individualismo, el máximo beneficio monetario a corto plazo y vincular la realización personal a lo que se posee, esta cultura ha generado una serie de problemas que van desde el cambio climático hasta las fuertes desigualdades entre individuos en distintas partes del mundo, pasando por la infelicidad relacionada con el estilo de vida de los países enriquecidos.
Con este panorama de fondo, el informe anual La Situación del Mundo, publicado en español por el CIP-Ecosocial e Icaria, afirma que resulta necesario y urgente que se produzca un cambio cultural que reconduzca nuestro mundo hacia la sostenibilidad. Los autores de este libro sostienen que sin un cambio cultural deliberado, que valore la sostenibilidad por encima del consumismo, ni el compromiso de los gobiernos ni los avances tecnológicos serán suficientes para salvar a la humanidad de los riesgos ambientales y climáticos a los que está abocada, como señala el director del informe de este año, Erik Assadourian.
El libro Cambio cultural. La Situación del Mundo 2010 aporta datos negativos, cifras que muestran la magnitud del desastre ecológico y humano que se cierne sobre el planeta, pero también numerosos ejemplos que reflejan ese cambio de tendencia desde el consumismo hacia la sostenibilidad. Entre ellos, se pueden citar algunos:
>> En Italia, los menús escolares están siendo reelaborados para utilizar alimentos sanos, locales y que no dañen el medio ambiente, transformando simultáneamente las normas dietéticas infantiles.
>> Carriles para bicicletas, aerogeneradores y mercados donde los agricultores venden sus productos directamente no sólo hacen más fácil vivir sosteniblemente en barrios como Vauban (Alemania), sino que hacen que resulte difícil no vivir así.
>> Los derechos de la “Pachamama” (la Madre Tierra) han sido incluidos en la nueva Constitución de Ecuador.
Algunos datos sugerentes del informe son:
>> El Índice de Progreso Genuino (IPG), una fórmula alternativa de medición del bienestar diseñada para corregir las deficiencias del PIB (restando factores tales como los costes de la delincuencia y de la contaminación, y añadiendo otros como el valor del trabajo doméstico y voluntario), en Estados Unidos se acercó al nivel máximo per cápita en 1975, cuando el PIB per cápita era aproximadamente la mitad del actual.
>> Un estudio ha revelado que los niños británicos eran capaces de identificar más personajes de Pokémon que especies silvestres comunes. Una investigación sobre niños estadounidenses de dos años concluyó que aunque no conocían la letra M, muchos de ellos sí podían identificar los arcos con forma de M de los restaurantes McDonald’s.
>> Varias de las personas más longevas del mundo consumen solo 1.800-1.900 calorías diarias, no comen alimentos procesados y apenas consumen productos animales. En comparación, el americano medio consume 3.830 calorías diarias.
>> Ver televisión es la actividad de ocio favorita de los niños en nuestros días, tanto en los países en desarrollo como en los industriales. Frente a esta tendencia, los trabajos de investigación indican que cuanto más tiempo pasan los niños pequeños delante de una pantalla, menos dedican a juegos creativos. En Estados Unidos los niños pasan más tiempo viendo la televisión que haciendo cualquier otra actividad, excepto dormir: unas 40 horas semanales fuera de la escuela. El 19% de los bebés estadounidenses de menos de un año tienen una televisión en su dormitorio.
>> Se estima que en 1990 cada dólar gastado en un artículo alimentario típico en Estados Unidos generaba para el agricultor unos ingresos de 40 centavos, repartiéndose el resto entre insumos y distribución. Hoy día, el agricultor o el ganadero solo percibe unos 7 centavos por cada dólar gastado en alimentos en una gran superficie, mientras que la distribución se lleva 73 centavos.
>> Varios estudios recientes confirman que el impacto ecológico de las ‘ecoaldeas’ es sensiblemente inferior al promedio en comunidades convencionales. Un estudio de 2003 reveló que las emisiones per cápita de dos ‘ecoaldeas’ alemanas fueron respectivamente el 28 y el 42% de la media nacional.
La edición en castellano de este libro incluye, como apéndice, una aportación original titulado “Las claves ocultas de la sostenibilidad: transformación cultural, conciencia de especie y poder social”, firmado por Victor M. Toledo. A lo largo de las páginas del apéndice, el autor reflexiona sobre cómo la amenaza que se cierne cada vez con más fuerza sobre la especie humana ha sido provocada por un modelo de civilización cuya construcción ha provocado en sólo tres siglos impactos sustanciales en el entorno del planeta. Según el autor, nos encontramos ante un fin de época, en la fase terminal de la civilización industrial, tecnocrática y capitalista, en la que las contradicciones individuales, sociales y ecológicas se agudizan; los escenarios son imprevisibles y existen escasos de modelos alternativos.
Como conclusión, el investigador expone el dilema al que se enfrentan hoy los seres humanos: continuar por un sendero que conduce a la ruptura total del equilibrio planetario, lo cual pone en peligro la supervivencia del propio ser humano, o modificar esa ruta para retomar la sensatez, la serenidad y el sentido común. Una tarea que parece descomunal y casi imposible, pero que es impostergable.
De todo lo analizado en su artículo, el autor parece extender una sutil invitación a centrar la reflexión crítica, la discusión y el debate, en el campo del empoderamiento ciudadano o social, al parecer la única vía segura de transformación del mundo moderno. Todo ello parece justificar una frase, que largamente meditada, se ha vuelto cada vez más frecuente: «si no nos es posible transformar al mundo, debemos de crear uno nuevo».
¿Y qué puedo hacer yo?
Puedes comprar el libro ‘Cambio cultural. La Situación del Mundo 2010’ o pedir a la biblioteca pública más próxima que lo incorporen a su catálogo!
Participa en la campaña No te comas el mundo, a favor de la soberanía alimentaria y por el reconocimiento de la deuda ecológica.
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