Cambio climático: Nos hace falta un buen acuerdo, no cualquier acuerdo
Tras dos años de negociaciones, con el conocimiento de dos décadas de estudios sobre el cambio climático y ante una problemática cada vez más acentuada, era imprescindible que de la Cumbre de Copenhague saliera un acuerdo de obligado cumplimiento para un nuevo régimen climático. No ha sido así.
¿Y qué puedo hacer yo?
Si estás en Barcelona el martes 22 puedes asistir al debate “Y tras Copenhague, ¿qué?”, que organizan el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) y Ecologistas en Acción, en el marco de la campaña El Clima no está en Venta. Será el martes 22 de diciembre, a las 18.45h, en la Federación Catalana de ONG para el Desarrollo (C/ Tapies 1-3, Raval, Barcelona).
Pon de tu parte en la lucha contra el cambio climático. Evita el uso del coche y de productos que son transportados en largas distancias. Evita también consumir materiales derivados del petróleo.
También puedes visitar las páginas del ODG= y de Ecologistas en Acción para informarte más sobre su trabajo y unirte como voluntario o socio.
Tras más de dos años de negociaciones, con el conocimiento adquirido de casi dos décadas de estudios sobre el cambio climático, y ante una problemática ecológica y social reconocida y cada vez más acentuada, era imprescindible que de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de Copenhague saliera un acuerdo de obligado cumplimiento, que estableciera las bases de un nuevo régimen climático.
Desgraciadamente, el único resultado de las discusiones, que se cerraron tras un maratón negociador non-stop para intentar salvar la cumbre, es “el Acuerdo de Copenhague” que finalmente no ha sido adoptado por la Convención del Cambio Climático ni será gestionado por esta, y del cual sólo formarán parte aquellos países que así lo quieran.
El Acuerdo de Copenhague, que ha sido cocinado en el último momento por un grupo reducido de países liderados por Estados Unidos y los países emergentes, es muy insuficiente, no responde a la urgencia y la importancia de la problemática tratada y agrava las problemáticas de los países empobrecidos. Se trata de una declaración política sin validez legal vinculante, ni con previsiones porque acabara siéntelo.
La problemática del cambio climático requiere una actuación urgente, decidida y vinculante, cualquier atraso en la lucha contra el cambio climático no es una buena noticia. Es, pues, lamentable que los países presentes a la reunión de Copenhague no hayan sido capaces de llegar a un acuerdo vinculante, suficiente y justo y para todos los países, tal y como han vienen reclamando cientos de organizaciones y millones de ciudadanos, junto con un buen grupo de países empobrecidos.
Es importante destacar la posición los países del ALBA (Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Honduras y Nicaragua entre otros), Tuvalu y Sudán, que se han opuesto hasta el final a un acuerdo insuficiente que ha sido diseñado en un proceso poco transparente y democrático. Ha sido una posición valiente, que ha traído a que no se acepte el Acuerdo en el marco de la Convención del Cambio Climático y, por lo tanto, que sea necesario retomar un proceso de negociación que nos debe traer a lograr a corto plazo un buen acuerdo, vinculante, suficiente y justo.
¿Por qué no es el Acuerdo de Copenhague un buen acuerdo?
En primer lugar, sus contenidos no son lo suficiente ambiciosos en los aspectos más importantes de la problemática ecológica. El núcleo de cualquier acuerdo sobre cambio climático debe ser la reducción de las emisiones de gases con efecto de invernadero. El acuerdo propuesto no asegura las reducciones necesarias que según el Panel Internacional de Cambio Climático se requieren por asegurar el objetivo propuesto al texto de no superar los 2º C de incremento de la temperatura atmosférica, respeto a los niveles pre-industriales. Hace falta tener en cuenta que, si tenemos en cuenta las últimas investigaciones científicas, el objetivo propuesto en el documento de 2º C es totalmente insuficiente, y haría falta no superar el incremento de 1 ,5º C para evitar el desplazamiento de centenares de miles de personas, que se convertirían en refugiados climáticos, y el padecimiento de los más pobres del mundo. El acuerdo no incorpora ningún compromiso global para el año 2020 y en las últimas versiones del documento tampoco para el año 2050, fecha para la cual no se establece objetivo por los países desarrollados. Tampoco establece el año que las emisiones globales deben empezar a reducirse (“peaking year”). Finalmente tampoco define un sistema de verificación de los niveles de reducción logrados suficiente y fiable para los países en desarrollo. Más allá de la carencia de compromisos a largo plazo, sin hitos intermedios ni sistemas adecuados de evaluación el acuerdo se vuelve vacío de contenido.
Si bien el acuerdo establece importantes flujos financieros de los países desarrollados a los países más pobres y especialmente afectados por el cambio climático, tanto a corto como largo plazo, el acuerdo tiene importantes carencias en este capítulo. Con respecto a la financiación a largo plazo, si bien se establece la cifra de 100.000 millones anuales para el año 2020, no se establece un compromiso en firme sino sólo la voluntad de conseguir los recursos. Tampoco se establece qué parte deben ser recursos públicos, privados o “nuevos sistemas de financiación”. No se explicita tampoco en qué modalidad sería esta financiación: donaciones, préstamos o mixto.
Un paso atrás en la gobernanza global.
La ronda final de las negociaciones no ha estado a la altura de los estándares mínimos exigibles de transparencia y democratización de las decisiones que caracterizaban los procesos de las reuniones cumbre de cambio climático hasta esta última semana. La negociación de textos excluyendo determinados países del proceso negociador, la expulsión de los observadores y la propuesta de firma de un acuerdo que no es fruto directo del trabajo que se ha ido realizando durante los últimos años bajo la Convención hace que sólo se pueda considerar este proceso como decepcionante. En futuras negociaciones es imprescindible que se recupere la transparencia y democracia que deberán caracterizar las tareas desarrolladas en la Organización de Naciones Unidas.
La negociación ha ignorado las demandas y propuestas ciudadanas expresadas en Copenhague. En paralelo a la cumbre oficial se ha llevado a cabo una cumbre (Klimaforum) dónde han participado centenares de organizaciones. Partiendo de propuestas muy diversas han sido capaces de articular un texto conjunto mucho más ambicioso y transformador que el propuesto en la cumbre oficial. Este documento ya ha sido firmado por más de 400 organizaciones. En el Klimaforum propuestas basadas en la equidad y la preparación de una sociedad post-petrolera han llegado al núcleo de la problemática socio-económica de la cual el cambio climático es sólo una consecuencia, proponiendo medidas concretas y objetivos ambiciosos. Todo este potencial ha sido ignorado en las negociaciones de la cumbre oficial. Pero el trabajo de la sociedad civil no ha sido en vano. Hace falta continuar trabajando para que, a corto plazo, se logre un verdadero buen acuerdo sobre el Clima, que sea vinculante, suficiente y justo.
Para más información:
blogodg.wordpress.com
www.odg.cat
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1 comentario
Por: heliospa el 21/12/09 09:51
Es increíble el cinismo con el que actúan nuestros gobiernos. ¿Acaso piensan que actuar contra el cambio climático es cuestión de gusto o apetencia? Me parece irracional… Y después de este pseudo acuerdo qué sigue? Y cuál es la postura de las ONG? Sólo decir que no están satisfechas con los resultados? Y nosotras/os?
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