China Keitetsi, ex niña soldado: “Ahora soy afortunada; puedo llorar, puedo sentir”
Entre los 8 y los 18 años, China sirvió como niña soldado en el ejército rebelde de Uganda. Ahora, con 28 años, ha decidido contar su experiencia para contribuir a la lucha contra la utilización de niños soldado en las guerras.
China Keitetsi tenía 9 años cuando se unió al Ejército Nacional de Resistencia (NRA) de Museveni, en Uganda. En su huída de los malos tratos que sufría en su casa, se topó con los miembros de este grupo rebelde que avanzaba ya con varios niños entre sus filas. En ese momento comenzó la vida adulta de esta niña hoy convertida en una mujer de 28 años con dos hijos que acaba de publicar el libro “Mi vida como niña soldado” (Ed.Maeva) donde relata su vida y su experiencia.
A pesar de los años transcurridos, todavía le cuesta explicar con palabras esos diez años de su vida, revivir el miedo constante, la brutalidad de sus acciones, la pérdida de su infancia y adolescencia. Sólo era una cría pero a los pocos días de unirse al NRA, China ya tenía un fusil entre sus manos. “Nos decían que esa arma sería, desde entonces, nuestra mamá y los mandos militares eran como dioses; sus vidas importaban más que nuestras propias vidas”.
Por su ciega obediencia y su lealtad a los jefes, los niños soldado son utilizados de parapetos de un ataque, como guardaespaldas o para acciones arriesgadas. Las niñas, además, deben estar a disposición de las demandas sexuales de los oficiales porque “como mujer, sirves a los mandos. Todo el orgullo que puedas tener se te va. Te sientes sucia. Y luego, al volver a la aldea, ya eres distinta a las demás. No te preocupa tu aspecto, nadie quiere casarse contigo porque te tienen miedo y porque no quieren asumir la carga de los hijos que has tenido”, dice China que recuerda el miedo de dar a luz a su hijo con 14 años en el ejército o la experiencia, imborrable ya, del aborto que le practicaron cuando era guardaespaldas de un mando. “Cada vez que veo un cuchillo, siento de nuevo aquella sensación de su filo cortándome las entrañas”.
En busca de una oportunidad
En 1995 China consiguió escapar del ejército, dejó atrás a su hijo y su país, hasta llegar a Sudáfrica. En 1999, el Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Refugiados la envió a Dinamarca, país que la acogió como “una madre”. “Durante toda mi vida nunca pude hablar de mis sentimientos, de mis miedos, de nada. Al llegar a Dinamarca me sentía de nuevo como una niña, y allí cuidaron de mí, me ayudaron mucho”.
Allí comenzó el proceso de rehabilitación que le ayudó a darse cuenta de que lo normal no es ser madre a los 14 años, ni vivir tantas malas experiencias cuando todavía eres una niña, como ocurre en su país. “En el momento en que coges un arma, has perdido tu infancia. La gente no te ve como un niño, sólo ve el arma que tienes en las manos. Nuestros líderes crees que eso es normal, y nadie se queja, ni los padres ni las madres”, continúa China. “Yo ahora, tengo suerte. Puedo llorar, puedo sentir, pero hay miles de niños allí que no pueden hacerlo”.
En la actualidad, China vive en Dinamarca, ha retomado el contacto con su hijo y tiene previsto viajar este verano a Sudáfrica para ver a su hija, después de 7 años. Ha decidido dedicar su vida a los niños, a luchar para que todos los niños puedan disfrutar su infancia y nunca combatir como adultos.
China, un caso de los 500.000 actuales
Según la Coalición contra la Utilización de Niños Soldado, en el mundo hay cerca de 500.000 niños y niñas soldados combatiendo en casi todos los principales conflictos armados del mundo. En la mayoría de los casos, son secuestrados o arrancados de sus familias, de sus propios colegios, o son captados cuando huyen de situaciones familiares difíciles y de la miseria. Una vez reclutados, reciben instrucción como adultos y pasan a estar disponibles para lo que haga falta: combatir en primera línea de fuego, acarrear agua, cocinar, actuar como señuelos, mensajeros o espías. En el caso de las niñas, además, son utilizadas sexualmente por sus mandos y sufren todo tipo de vejaciones y violaciones.
En febrero de 2002 entró en vigor el Protocolo relativo a la participación de los niños en conflictos armados, ratificado por 86 países, que prohíbe el uso directo de todos los menores de 18 años en conflictos armados. A pesar de ello, la Coalición contra la Utilización de Niños Soldado denuncia que la menos 60 gobiernos entre los que se encuentran Austria, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, continúan reclutando legalmente niños y niñas de 16 y 17 años.
En los últimos dos años, el comienzo de procesos de paz en países como Angola, Afganistán o Sierra Leona ha permitido la desmovilización de 40.000 niños soldado, aunque al mismo tiempo, fueron reclutados cerca de 25.000 niños en Costa de Marfil y Sudán.
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style=“BACKGROUND-COLOR: #fffff”>El 12 de febrero se celebra el Día
Internacional contra la Utilización de los Niños Soldado. La
href=“http://www.menoressoldado.org/index.php?id=32” target=_new>Coalición
Española contra la Utilización de Niños Soldado pone a tu disposición
postales dirigidas presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la
que se le pide que impulse la adopción de medidas concretas en el seno de la UE
para la puesta en práctica efectiva de las Directrices sobre los niños y los
conflictos armados, acordadas por la UE en 2003.
Tel. 902 119 133 (Amnistía
Internacional)
Tel. 915 130 500 (Save the Children). Ambas ONG son miembros
de la Coalición Española.
El libro “Mi vida como niña soldado”, publicado por la editorial Maeva, ya está a la venta en librerías al precio de 18 euros.
Canal Solidario-OneWorld 2005
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