Crisis post-electoral en Zimbabwe: el colapso del régimen de Mugabe
Un mes después de la celebración de elecciones generales en Zimbabwe, la Comisión Electoral continúa sin dar a conocer el resultado de los comicios presidenciales. Esta estrategia ha sido vista por el principal partido opositor MDC, que reclama la victoria, como una estratagema más del partido de Robert Mugabe, ZANU-PF, para retener el poder y consagrar así el fraude iniciado durante la jornada electoral.
A pesar de todas las decisiones y acciones desarrolladas a tal efecto, tal y como constatan las numerosas denuncias de organizaciones locales e internacionales de derechos humanos, así como los gobiernos de diferentes países occidentales, los resultados parecen haber dado la victoria a la oposición.
Después de producirse un recuento parcial de los votos en 23 circunscripciones electorales, a petición del ZANU-PF, se ha confirmado la victoria de la oposición en el Parlamento por primera vez desde que el país alcanzó la independencia en 1980. El MDC logró 99 escaños frente a los 97 obtenidos por el partido de Mugabe, aunque el fuerte presidencialismo del régimen zimbabwense deja sin mucho margen de maniobra a la cámara baja para actuar como contrapoder.
Además, el número de escaños de la formación opositora se encuentra dividido entre sus dos facciones, que no lograron ponerse de acuerdo para presentar una candidatura conjunta para las elecciones, lo que siembra dudas sobre su capacidad futura para tomar decisiones de forma consensuada desde este órgano legislativo. Por otra parte, los resultados en el senado produjeron un empate técnico entre el MDC y el ZANU-PF con 30 escaños cada uno.
| Human Rights Watch ha denunciado la existencia de centros de detención ilegales donde personas sospechosas de haber votado al MDC estarían siendo torturadas |
El gobierno y diversos medios afines ya han desvelado que será necesaria una segunda vuelta para poder proclamar al nuevo presidente. El aparato represor de Mugabe en las últimas semanas ha multiplicado el acoso, las detenciones y las torturas de simpatizantes y miembros del MDC. Según fuentes policiales, al menos 215 personas han sido detenidas en los últimos días, la mayor parte de ellos después de ser registrada la sede central del partido opositor en Harare, por su supuesta vinculación en actos de violencia antisistema.
Por otra parte, el secretario general del MDC, Tendai Biti, alertó desde Sudáfrica sobre los actos de violencia que se están llevando a cabo por parte de milicias pro-Mugabe principalmente en las zonas rurales del país, donde alrededor de 3.000 familias se habrían visto obligadas a desplazarse. Igualmente, al menos 10 miembros del partido habrían muerto en las últimas dos semanas.
Aunque estos datos no han sido corroborados por otros medios locales, la organización Human Rights Watch ha denunciado la existencia de centros de detención ilegales donde personas sospechosas de haber votado al MDC estarían siendo torturadas. Por si esto fuera poco, un barco de bandera china intentó descargar a través de Sudáfrica un cargamento de armas destinado al gobierno de Zimbabwe. Un juez evitó que se produjera este desembarco en el país, mientras las autoridades chinas alegaban que no existe ningún embargo de armas contra Zimbabwe por parte de Naciones Unidas y que por lo tanto esta actitud de Sudáfrica se estaba convirtiendo en injerencia.
Pero, ¿qué está haciendo la comunidad internacional ante la posibilidad de que esta situación de tensa espera en Zimbabwe desemboque en una nueva ola de violencia? y sobre todo, tal como señaló el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, ¿qué están haciendo los países vecinos africanos para evitar que la situación se desborde?
La Comunidad para el Desarrollo del África Austral (SADC) se ha encargado en los últimos años de mediar entre Mugabe y el MDC, de manera infructuosa a través del presidente sudafricano Thabo Mbeki, al que se ha criticado en numerosas ocasiones por su excesiva cercanía al régimen de Mugabe y su falta de mano dura a la hora de encauzar los desmanes del gobernante. Realmente cuesta entender qué razones se ocultan tras la falta de determinación sudafricana, a parte del respeto reverencial por aquellos que lucharon para liberar a Zimbabwe del régimen de apartheid, que tiene a Mugabe como su mayor exponente.
Igualmente, teniendo en cuenta la manera en la que el estallido de un conflicto en el país puede afectar a la estabilidad de la región, no se explica la falta de determinación por parte de los líderes africanos para presentar propuestas para la salida de la crisis. Sin pretender hacer comparaciones con los hechos que se desarrollaron en Kenya, existe la esperanza de que no sea necesario esperar a que se produzca un derramamiento de sangre para que todos los actores pongan todos los medios a su disposición en funcionamiento para reconducir esta grave crisis.

(*) La Escuela de Cultura de Paz es un reconocido centro de investigación sobre cultura de paz, derechos humanos y análisis de conflictos, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona.
Canal Solidario reproduce sus análisis quincenales y mensuales, así como otras informaciones de esta institución, en la sección La lupa.
Canal Solidario-OneWorld 2008
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