Durante el 2001, 3.048 personas fueron ejecutadas, el doble que el año anterior
Amnistía Internacional denuncia en un informe alarmantes datos sobre la situación de la pena capital en el mundo: el número de muertes duplicó el del año anterior y se sigue condenando a menores y a enfermos mentales.
Según un nuevo informe de Amnistía Internacional, en el 2001 hubo 3.048 casos conocidos de personas ejecutadas en 31 países, el doble de las 1.457 del año anterior; para la organización defensora de los derechos humanos, a este número hay que sumar todas las muertes que no se hacen públicas.
“Es imposible dar un total exacto”, afirma la organización, al tiempo que denuncia que muchos países mantienen deliberadamente en secreto las verdaderas cifras. La pena capital como un elemento disuasorio para nuevos criminales es una justificación que carece de sentido, según AI, máxime si ésta permanece en secreto. A pesar de todas las muertes que se quedan en el anonimato, las 3.048 registradas el año pasado son demasiadas, a juicio de la organización que condena la pena de muerte para cualquier delito y en cualquier circunstancia.
Si se ha doblado el número de ejecuciones durante el 2001 ha sido especialmente a causa de China. El país asiático ha lanzado una campaña gubernamental de “mano dura” contra la delincuencia, que ha llevado sólo entre abril y julio del año pasado a 1.781 personas a la tumba; cuatro meses fatales en los que fueron ejecutadas más personas que en los tres años anteriores en todo el mundo. China no está a la cabeza sólo en las ejecuciones, debe estar ‘orgullosa’ de ser también la número uno en otras infracciones de los derechos humanos. AI acusa a Beijing de usar métodos de tortura para conseguir confesiones, humillar a los condenados, haciéndoles desfilar y manteniéndoles con grilletes.
Aunque China es el principal responsable de que las cifras se hayan hinchado de semejante manera, países como Irán con 139 ejecuciones, Arabia Saudí con 79 y Estados Unidos con 66, también han tenido parte de mérito en el asunto. Entre los cuatro países se contabiliza el 90% de las ejecuciones en todo el mundo. A fecha de hoy y según datos aportados por AI, 111 países han abolido la pena capital en su código penal o en la práctica, 74 de ellos para todos los delitos, 15 la mantienen para periodos de guerra y otros 22 sostienen la pena máxima en sus leyes pero no la llevan a cabo desde hace más de diez años. En la otra cara de la moneda, 84 países practican aún las ejecuciones.
Normas Internacionales sobre la pena de muerte
AI pretende presentar éstas y otras conclusiones recogidas en el informe a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, reunida en Ginebra en su periodo de sesiones anual. Esta medida nace con la pretensión de una suspensión universal de las ejecuciones por parte de la ONU. La organización pro derechos humanos quiere “una firme resolución en la que reitere su petición de que se suspendan inmediatamente las ejecuciones en todo el mundo e inste a los Estados a respetar las normas internacionales”.
Entre estas normas referentes a la pena capital se comprende la prohibición de ejecutar a personas que cometieron el delito siendo menores y a personas con problemas mentales, además de la garantía de que durante el juicio se dan todas las salvaguardias jurídicas. En Estados Unidos, donde en 38 de sus 50 Estados se incluye en el código penal la pena de muerte, se ha ejecutado hasta la fecha a unas 35 personas con retraso mental. Pedro Medina fue ejecutado en este país a pesar de que el Papa y la hija de su víctima solicitaran clemencia. Medina aseguraba haber hablado, desde su celda, con Ana Frank, Albert Einstein y con la persona a la que asesinó. Éste no es sólo uno de los muchos casos en los que la salud y estabilidad mental del condenado eran bastante dudables; se trata, además de otra ejecución en la que el método falló y al acusado murió abrasado en la silla eléctrica.
En cuanto a la edad, AI da a conocer los siete países que aún condenan a personas que cometieron el delito antes de los 18 años: la RD del Congo, Irán, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Yemen, y, llevándose la palma, Estados Unidos. Este último país ha ejecutado a 15 condenados en estas circunstancias desde 1990 y 12 de sus Estados consideran los 16 años como edad mínima para la ejecución.
“Sin embargo, también se ha avanzado hacia la abolición”, así expresa AI el optimismo consecuente de que sean ya 111 los países en los que se ha abolido la pena de muerte. Casos como el de Chile, que ha delimitado las ejecuciones sólo en los casos de guerra o Turquía, donde se ha aprobado una enmienda constitucional que reduce el ámbito de la aplicación de la pena capital. Otro buen ejemplo para China, Irán o Estados Unidos lo constituye Pakistán, cuyo presidente conmutó las condenas a muerte de unos 100 delincuentes juveniles. Además, Bosnia y Herzegovina y la República Federativa de Yugoslavia han ratificado el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que incluye una abolición total de este tipo de condenas.
Más información:
Amnistía Internacional (sección española)
Amnistía Internacional (sede central mundial)
© Canal Solidario 2002
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