"El coste de una mina terrestre es de 3 euros mientras que localizarla y destruirla supera los 750"
Según la ONU, hacen falta 1.100 años y 30.000 millones de euros para eradicar los 167 millones de minas antipersona colocadas en 78 países. Cada año las minas provocan 15.000 víctimas. Hemos hablado con Manuel Orellana, una de ellas.
Sofia Elface, Sokheurm Man, Maunel Orellana y Adis Smajic regresan a Barcelona, diez años más tarde, para reencontrarse con el fotoperiodista Gervasio Sánchez y presentar Vidas Minadas. 10 años, un libro que retoma las historias de los personajes de Vidas minadas. Este documento recoge fotografías de víctimas mutiladas por minas antipersona de los países más afectados por este problema: Afganistán, Camboya, El Salvador, Irak, Colombia. La iniciativa forma parte de un proyecto de sensibilización realizado por el fotógrafo junto con Médicos Sin Fronteras, Manos Unidas e Intermón Oxfam.
Manuel Orellana es de Apopa, un pueblecito rural de la zona del volcán San Salvador del Salvador. Durante la guerra entre el Ejército y la guerrilla, esta zona estaba llena de minas antipersona que afectaron a muchos campesinos civiles durante la cosecha del café. Manuel Orellana era uno de ellos y, como consecuencia de las minas, se quedó sin las dos piernas. Este salvadoreño, padre de familia y de origen humilde, es uno de los personajes de Vidas Minadas que, en su visita a Barcelona, nos ha explicado cuál es la situación en El Salvador y su vivencia personal.

¿Cuál es el objetivo del proyecto Vidas Minadas?
Queremos concienciar y sensibilizar a la gente, sobre todo de países desarrollados, sobre qué consecuencias tiene el uso de minas antipersona, y lo queremos contar en primera persona.
¿Qué nos quieres contar?
El Salvador sufrió una guerra muy violenta durante casi doce años y en los últimos tiempos la guerrilla y la fuerza armada llenaron los campos de minas antipersona. Pocos días antes de los Acuerdos de Paz definitivos, en 1991, yo estaba haciendo la recolecta de café cuando pisé una de esas minas. Me amputaron las dos piernas, pero los efectos y los resultados de las minas van más allá, al tiempo aún nos resentimos. El número de muertos y víctimas de minas fue muy elevado, El Salvador es muy consciente del mal que causó la guerra.
¿El uso de minas antipersona fue algo particular del Salvador?
No. En varios conflictos de Latinoamérica ha sido una practica usual, de hecho, en Colombia aún se están utilizando. Cada año las minas antipersona provocan 15.000 víctimas y afectan 78 países. Por suerte, después de los Acuerdos de Paz del Salvador, las Fuerzas Armadas y la ONU se preocuparon de levantar todas las minas que quedaban. El coste de una mina terrestre no llega a los 3 euros mientras que localizarla y destruirla supera los 750. Si a esto le añadimos que la desactivación se realiza mucho después, la localización y el levantamiento no siempre son posibles y las muertes siguen años más tarde.
| “Fue complicado trabajar en el mismo lugar las partes enfrentadas durante la guerra, pero con el tiempo vimos que todos estábamos en la misma situación” |
¿Hay algún programa del Estado destinado a la atención a las víctimas?
Actualmente hay el Fondo de Lisiados para los Afectados por las Minas, que funciona en cierta manera como ayuda, aunque no es gran cosa ya que dan ayudas para prótesis, muletas, sillas de ruedas y operaciones pero no cubren todos los gastos. Tenemos que movernos en taxi, las lesiones que sufrimos requieren operaciones continuas, necesitamos apoyo psicológico y cada cuatro o cinco años nos tenemos que cambiar las prótesis para que se nos adapten. En 16 años he cambiado de prótesis unas cinco veces y no todas me las han subvencionado, ya que sólo te las cambian cada cinco años; mientras te las reparan pero no te dan otras nuevas.
¿Tenéis dificultades en la inserción al mundo laboral?
Al principio se creó la Cooperativa de Trabajo para los mutilados, dónde fabricábamos ropa para hospitales. Esta cooperativa surgió con los Acuerdos de Paz para unir las tres partes del conflicto: las Fuerzas Armadas, la guerrilla y las victimas civiles. Fue complicado trabajar en un mismo lugar las partes enfrentadas en la guerra, pero con el tiempo vimos que todos estamos en la misma situación y de allí surgieron amistades. A los pocos años se cerró por problemas administrativos, y cada uno tuvo que espabilarse por su lado. Ahora las empresas están obligadas a tener unas plazas para discapacitados pero no lo cumplen, ya que les supone un coste superior.
¿Cómo ha afectado en el desarrollo del país que haya tantos discapacitados por las minas en una generación laboralmente activa?
La actividad agrícola quedó malparada por dos razones. En primer lugar, después de los Acuerdos de Paz, los campos quedaron abandonados porque los campesinos aún tenían miedo a ir a los cultivos, anteriormente infectados de minas. En segundo lugar, la mayoría de los mutilados somos campesinos y tuvimos que aprender nuevos oficios más sedentarios, que no todos lo conseguimos por la discriminación laboral.
| “Los intermediarios se quedan el dinero de la ayuda internacional que recibe El Salvador para las víctimas” |
¿Hay alguna entidad que trabaje para ayudar a las víctimas de minas antipersona?
Algunas instituciones han intentado enseñar cómo hacer prótesis, pero en la práctica no ha cuajado la idea, ya que a pesar de toda la ayuda internacional que recibe El Salvador, el dinero enviado no llega directamente a las víctimas, los intermediarios se los quedan.
¿Estáis organizados de alguna manera los afectados para mejorar la situación de vulnerabilidad que sufrís?
No. Pero ahora he venido a España para sensibilizar a la gente de los países que fabrican estas minas, porque sus efectos permanecen a largo plazo y parece que se hayan olvidado de eso. La fabricación de armamento genera mucho dinero, por eso hay países que no quieren dejar de fabricar como EEUU, Rusia o China, que a pesar de ser uno de los que dan más ayudas, no han firmado el Tratado de Ottawa. Para presionarlos hay que tener mucha presencia y difusión en los medios de comunicación, por este motivo quise formar parte del proyecto de Gervasio, Vidas Minadas.

¿Qué representa para ti formar parte del proyecto de Vidas minadas?
Fue muy entrañable cuando Gervasio contactó conmigo y me explicó el proyecto, pero sobre todo me sirve para entender que el problema de las minas antipersona es un hecho mundial y que podemos crear una red internacional. Además, me siento representante de las víctimas del Salvador, aunque la gente de allá no sepa que estoy en España con Vidas Minadas.
¿Qué PueDo HaCer yo?
Visita el portal web de Vidas minadas. También puedes participar en esta campaña contra las bombas de dispersión .
Más información:
Vidas minadas
Médicos Sin Fronteras
Intermón Oxfam
Manos Unidas
Crónicas de Iraq de Gervasio Sánchez en el Heraldo.es
Comité Internacional de la Cruz Roja
Consulta otras notícias sobre minas antipersona publicadas en Canal Solidario
Canal Solidario-OneWorld 2007
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