El Estatuto de los Cooperantes genera valoraciones enfrentadas
Mientras parte del sector de la Cooperación al Desarrollo celebra la aprobación del texto, otros critican una negociación de la que se consideran marginados y la desprotección del personal de la AECI.
Precariedad. Esa es la palabra que quiere evitar el por fin aprobado Estatuto de los Cooperantes.
El texto regula los derechos y deberes de los y las cooperantes españoles en países en vías de desarrollo, con el objetivo de alcanzar la estabilidad, seguridad y garantías en la protección social, laboral y fiscal de este colectivo.
Sin embargo, aunque todos los actores reconocen que el texto supone un paso donde antes había vacío, la satisfacción de los promotores del estatuto no llega a grupos de profesionales que consideran que no se ha contado con su opinión en el debate y que parte de los trabajadores quedarán desprotegidos.
Antes y después
Félix Fuentenegro participó en la negociación como Secretario de la Junta Directiva de la Coordinadora de ONG de Desarrollo (CONGDE) y expone dos casos de situaciones que ocurrían antes de la aprobación del texto que, a partir de ahora, no sucederán.
Por ejemplo, si un cooperante fuera contratado y quisiera trasladarse con su pareja y sus dos hijos, la organización no se haría cargo de su familia. “Ahora la organización debe ayudar financieramente al desplazamiento, hacer extensiva la póliza de seguros a su familia y colaborar en la escolarización de los hijos, a parte de solventarle los costes de los permisos de trabajo y residencia a la pareja”, apunta.
Si, por otra parte, una cooperante viajaba con un seguro de salud privado y quedaba embarazada, podría encontrarse con que la póliza no le cubría las revisiones ginecológicas necesarias. “Ahora, una de las condiciones de las pólizas que se aprueben es que deben dar esta cobertura”, tercia Fuentenegro.
Personal excluido
Un punto de descontento dentro del sector es que, según cómo se define la figura del cooperante en el texto, el personal expatriado de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) queda fuera de la protección.
La razón es que la agencia mantiene a su personal expatriado sin vínculo laboral con la institución, con modalidades de contrato administrativo, no laboral, o contratos a través de instituciones locales, situaciones que el texto excluye.
| El 86% de los trabajadores expatriados de la AECI no dispone de cotización a la seguridad social española. El 52% no dispone de seguro médico y el 56% carece de seguro de accidentes. |
Según la Asociación Profesional de Cooperantes, los empleados de la AECI representan al 16% de los expatriados del sector.
El colectivo del personal técnico expatriado de la agencia considera “paradójica” esta situación y manifiesta su “descontento y preocupación”.
Según sus datos, el 86% de los trabajadores de la AECI no dispone de cotización a la seguridad social española. El 52% del personal expatriado no dispone de seguro médico y el 56% carece de seguro de accidentes.
Sin embargo, a juicio de Fuentenegro, la protección de los expatriados de la agencia corresponde a este organismo y se sale fuera del papel que del estatuto: “La AECI es parte de la administración y no una ONGD. Tiene y debe tener sus propias reglamentaciones para garantizar los derechos de sus trabajadores”.
Negociación polémica
Los profesionales autores de La andadura de la cooperación al desarrollo (un blog especializado en la materia) no dudan del valor del texto como reconocimiento y protección de los profesionales, aunque lo acogen con “tibieza”.
Piensan que el estatuto “se elaboró en exclusiva desde la patronal (ONGD y administración pública) sin incluir a los trabajadores, lo que debería preocupar también a nuestros fantásticos sindicatos, los grandes ausentes en las ONGD españolas”.
Fuentenegro confirma que el estatuto se elaboró sin contar directamente con los trabajadores en terreno, pero apunta una salvedad: “Casi todos los involucrados tenían experiencia previa como cooperantes. En mi caso, estuve cuatro años expatriado con Médicos Mundi”.
Además defiende que se ha tratado de alcanzar los derechos mínimos, pero “hay que entender que puede haber cuestiones en las que entran en juego otros actores. Se busca un consenso, pero a veces no se consigue apoyo suficiente de otros actores”.
Reflejo del sector
Para los miembros de La andadura, la precariedad en las condiciones laborales de los cooperantes es un reflejo de un sector “intransparente, en ocasiones explotador de sus recursos humanos y con escasa aplicación de buenas prácticas”.
Consideran que en el debate se está prestando atención a un grupo especialmente vulnerable, pero el problema es que en general “no se incentiva una política laboral más sostenible dentro de las ONGD que podría dar lugar a situaciones más favorables al desarrollo personal y profesional”.
Más información:
Estatuto de los Cooperantes, pdf de seis folios
Asociación Profesional de Cooperantes
Canal Solidario-OneWorld 2006
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