El jardín mágico del colegio verde de Mellakou
Conocemos un modelo de educación medioambiental que se desarrolla en un pequeño centro escolar argelino. Allí, los más pequeños descubren una práctica tan ecológica como la reutilización de materiales.
Entre Tiaret y Frenda se encuentra la pequeña localidad argelina de Mellakou. Allí hay un colegio rural con unos 150 alumnos de primaria.

Aunque de momento se observa poco impacto sobre la población, en los centros se están realizando muchos esfuerzos por la educación medio ambiental.
El de Mellakou es un modelo de colegio verde que lleva desarrollándose desde 2001.
Sus profes propusieron a los alumnos traer cada uno una botella de plástico con litro y medio de agua. Cavaron en el patio voluntariamente este pozo y virtieron el agua en él.

El director del colegio cuenta que el objetivo, más que acumular agua, estaba exactamente en el continente del líquido: las botellas.

En clase, los alumnos aprendían a aprovecharlas para hacer macetas.
Cambiaron algunas de las plantas que ya tenían sembradas en el patio por ladrillos para construir el pozo.

También aprendieron que se pueden reutilizar otros materiales. Aquí tenéis una maceta muy decorativa, elaborada con lo que parecen ser restos de dos percheros y cañerías agujereadas.

Aquí tenemos lo que parece ser un tubo para guardar mapas o documentos de grandes dimensiones, también agujereado. Anudándole tres cordones, lo han atado al tejado del colegio para convertirlo en decoración colgante.

En el colegio ya ni siquiera recuerdan para qué sirvieron en su día algunos de los objetos que reutilizan. Esto es un bebedero para pájaros en el presente. ¿Qué fue en el pasado?

Todos los árboles del patio están numerados para saber exactamente cuántos hay y reponerlos cuando falte alguno.

El interior de las aulas y el comedor también son verdes.
Los profesores, que son unos artistas, decidieron que para evitar que los pupilos estropearan las mesas pintando, en lugar de cubrirlas con un plástico (como hacen en muchos colegios argelinos), las pintarían con un buen paisaje.

Reaprovechan las pizarritas y las convierten en reloj.

También convierten troncos viejos en reloj.

Los plásticos de botellas viejas se convierten en plantas de cintas para decorar.

Las bolsas de plástico se pueden convertir en un manojo de ajos muy decorativos también.

Discos compactos estropeados pueden servir como posavasos.

Los vasos de plástico se vuelven servilleteros.

En el patio cultivan hierbabuena para preparar el té de sus invitados.

Y tienen un buen rincón de lectura, lejísimos del tráfico y la televisión, donde los pequeños y las pequeñas pueden acercarse a los libros rodeados de su propio jardín.

En Argelia, los grandes centros de reciclaje aún está bastante lejos de las posibilidades de los ciudadanos.
Esta situación les da la oportunidad de descubrir una práctica la reutilización de los materiales, que es más ecológica aún y su límite está en la imaginación de cada cual.
Canal Solidario-OneWorld España, 2006
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