El sufrimiento de Afganistán, en los ojos que cautivaron al mundo
La mirada verde de Sharbat Gula dio la vuelta al mundo en la portada del ‘National Geographic’ hace 17 años. El autor de la foto la ha encontrado. Sus ojos siguen cautivando, pero concentran la tristeza vivida por todo un pueblo.
El rostro de la jovencísima afgana Sharbat Gula se hizo mundialmente famoso tras aparecer en la portada de la prestigiosa revista ‘National Geographic’ en 1985. Sus profundos ojos verdes, captados por el objetivo de Steve McCurry en un campamento de refugiados de Pakistán, quedaron inmortalizados en libros y pósteres, sin que ella fuera consciente del alcance de aquella imagen.
El tiempo ha pasado y ha hecho mella en Sharbat. Todavía es joven, ronda los 30 años, pero parece mayor, por los efectos de la dura vida que le ha tocado vivir: destierro a raíz de la invasión soviética y régimen de hierro impuesto por el gobierno talibán. En todos estos años, Mc Curry ha tratado de localizarla por todos los medios y esta búsqueda acaba de dar sus frutos el pasado mes de enero.
En medio de un falso rumor reproducido en numerosos medios de comunicación de todo el mundo, que la identificaban como profesora de inglés de los hijos del terrorista saudí Osama Bin Laden, un equipo del ‘National Geographic’ dio con ella y con la verdad de su historia. Tras viajar al campo de refugiados paquistaní de Nasir Bagh, donde fue fotografiada por primera vez, una serie de contactos les condujeron a su hermano, también con expresivos ojos verdes, quien les indicó su paradero en una pequeña aldea de Afganistán.
En el presente, Gula está casada y tiene tres hijas. Vive bajo la tradición musulmana y la cultura de la etnia pastún, y conforme a su tradición no puede citarse con un hombre que no sea de su familia, por lo que una mujer de la revista obtuvo el permiso para encontrarse con ella. Tras verla de nuevo, pese a sus rasgos más afilados y envejecidos, Mc Curry la reconoció de inmediato. “Sus ojos eran tan cautivadores como entonces”, expresó.
Símbolo del pueblo afgano
Cuando el fotógrafo se reunió con Sharbat, le comunicó que su imagen se había hecho famosa como símbolo del pueblo afgano. “No creo que estuviera especialmente interesada en su fama personal”, señaló Mc Curry, “pero se mostró complacida cuando le dijimos que se había convertido en un icono de la dignidad y la resistencia de su gente”. Para el autor, el poder de su imagen, particularmente sus ojos, radica en que irradian dolor y resistencia, así como fuerza y belleza.
Boyd Matson, conductor del programa de TV del ‘National Geographic’, destacó que esta mujer “se ha convertido en un símbolo que la revista ha utilizado para ilustrar las circunstancias de refugiados como ella”, no sólo los afganos. “Nos ha ayudado en nuestra misión de sensibilizar a la sociedad acerca de otras culturas y regiones del mundo, y ahora, de nuevo, nos está ayudando a llamar la atención sobre la vida de las mujeres y niñas afganas en general”.
Precisamente en este afán de colaborar con la población femenina de Afganistán, la Sociedad National Geographic ha creado un fondo especial con el propósito de contribuir al desarrollo de la educación para las niñas y jóvenes. Para poner en marcha este programa, la asociación se propone trabajar junto a ONG y autoridades locales de la región. Las aportaciones a este fondo se pueden realizar a través de Internet, en la web http://www.nationalgeographic.com
La singularidad de esta historia quedará recogida en el próximo número del ‘National Geographic’ del mes de abril, que por primera vez en su historia repetirá un mismo personaje en su portada, y se emitirá por televisión en un documental que se estrenará en las pantallas estadounidenses.
Pese a la celebridad que ha cobrado esta joven mujer de ojos tristes y poderosos, ya ha vuelto a su habitual anonimato. En Afganistán apenas ha tenido repercusión su historia pasada y recientemente rescatada del misterio. Además, ella misma ha querido refugiarse en la normalidad de su existencia, declarando que no va a conceder más entrevistas ni desea ser contactada de nuevo. Su familia se ha mudado a otra aldea en un lugar remoto de Afganistán, donde seguirá tratando, como el resto de los afganos, de vivir en paz.
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© Canal Solidario 2002
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