¿Firmamos?
Nuestra firma tiene poder y sólo se trata de ponerla en el lugar adecuado. Me opongo a la tala indiscriminada de bosques, exijo la abolición de la deuda externa de Haití. Me comprometo y lo firmo. ¿Pero de verdad sirve de algo?
Nuestra firma tiene poder y sólo se trata de ponerla en el lugar adecuado. Me opongo a la tala indiscriminada de bosques, exijo la abolición de la deuda externa de Haití. Me comprometo y lo firmo. ¿Pero de verdad sirve de algo mi firma?
Casi cada semana te proponemos que firmes un manifiesto, un comunicado de apoyo o un mensaje de rechazo ante las injusticias que se dan en el mundo. Son ideas que nos llegan desde ONG o otros proyectos sociales. Siempre te (y nos) animamos a contribuir con tu firma, pero en ocasiones nos habéis planteado el debate: ¿de verdad sirve de algo mi firma?
Nosotros pensamos que sí y esta semana Amnistía Internacional con su nueva iniciativa online nos vuelve a recordar que firmar un manifiesto es una manera de actuar. En muchas ocasiones no es necesario que vayamos a ‘arrimar el hombro’ a sitios que han vivido un desastre natural o una catástrofe (sobre todo si no tenemos formación ni experiencia en terreno), pero sí es imprescindible que nos posicionemos y exijamos a nuestros gobernantes que hagan justicia para que las consecuencias de estos hechos sean lo menos dañinas posibles. ¿Ya has pedido por ejemplo a tu gobierno que condone la deuda externa a Haití? En este caso firmar la petición de Avaaz sería una forma de presionar, de comprometerse y de dar la cara públicamente.
Hace unas semanas, por ejemplo, vimos cómo un usuario de CanalSolidari.org participaba en una ciberacción propuesta por el Observatorio de la Deuda en la Globalización y en pocas horas un diputado de Lleida se puso en contacto con él para acordar un encuentro.
De la misma forma, en los últimos años, nueve millones de firmas denunciaron y consiguieron frenar la lapidación de dos mujeres, Safiya Hussaini y Amina Lawal, en Nigeria cerca de un millón firmaron para salvar a la activista defensora de los derechos humanos Maja Stojanovic de la cárcel en Serbia; gracias a cientos de miles de firmas se suspendió el desalojo de quince personas huérfanas en Albania y se liberó a decenas de presos de conciencia en Egipto. Estos son algunos de los casos que se han conseguido resolver satisfactoriamente gracias a la presión de la comunidad bloguera y a las cibercampañas que ONG como Amnistía Internacional ponen en marcha. Son acciones que han surtido efecto a través de la recogida de firmas.
Según el blogger Collis Ta’eed, creador del Día de la Acción Bloguera, firmar una campaña es concienciarse sobre una realidad, conocer más sobre un tema y, por tanto, sensibilizarse con él y, probablemente, cambiar la visión sobre las entidades, organizaciones o empresas que no muestran apoyo a la causa. “Si nos unimos en una demanda conjunta podemos hacernos oír y conseguir grandes cosas, la presión que podemos ejercer es realmente demoledora”, explica.
“Miles de casos que han sido salvados de un fin trágico gracias a una carta, más otra, más otra, más… Es la suma de miles y miles de hombres y mujeres de todo el planeta la que tiene fuerza ante poderosos que, si bien no tienen escrúpulos a la hora de hacer el mal, no quieren que se ponga en contra de ellos la opinión internacional”, explican desde Paz y Justicia.
Greenpeace también enumera las propuestas y acciones que ha conseguido sacar adelante gracias a la participación de los internautas: “Hemos logrado frenar la tala de bosques en muchas regiones del planeta, promover importantes leyes en contra de la contaminación y mantener la prohibición sobre la caza comercial de ballenas, entre otros logros”.
La suma de nuestras voluntades, cuando damos la cara, obliga incluso a considerarlas legalmente. Si reúnes 500.000 firmas de apoyo a una causa que te mueva, puedes, por ejemplo, presentar una iniciativa popular para que se apruebe en el Congreso.
¿Es demasiado fácil?
Pero después de firmar siempre nos asalta la pregunta… ¿ya está?, ¿es demasiado fácil firmar?, ¿es válido si no lo acompañamos de algo más?
Entidades que recogen firmas suelen reconocer que a pesar de la enorme importancia de la presión que ejercen las firmas, las cibercampañas son el trabajo complementario al de las entidades e instituciones responsables. Las ciberacciones son una manera de colaborar con aquellas ONG o personas que trabajan sobre el terreno.
Te dejamos que reflexiones con esta bonita campaña de la sección francesa de Amnistía Internacional:
¿Y tú, qué piensas?
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Por ejemplo: ideas solidarias, subvenciones ONG, voluntariado en Haití.
1 comentario
Por: Vecina de Lavapiés el 22/02/10 19:31
Yo tengo exactamente esas mismas dudas que planteáis, nunca sé hasta qué punto sirve de algo firmar los manifiestos o los comunicados de rechazo o apoyo. Pero por lo que decís parece que sí que podemos conseguir cosas importantes con un gesto tan sencillo.
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