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Haití: "Las ONG no quieren que los periodistas mostremos niños o que hablemos del olor a muerte"

Por: Aida Sánchez/ CanalSolidario.org el 05/05/10 17:34
Tiempo estimado de lectura : 6 minutos
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“¿Fuimos injustos en la visión que dimos del pueblo haitiano?”, “¿si las ONG tienen tanto tiempo para hablar con los medios, tendrán tiempo para hacer su trabajo?”, “¿quién es el protagonista el bombero español o el pueblo haitiano?”. Medios y ONG difieren sobre la cobertura del terremoto en Haití.

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Haití: "Las ONG no quieren que los periodistas mostremos niños o que hablemos del olor a muerte"

La foto es de Internews Network en Flickr

“¿Fuimos injustos en la visión que dimos del pueblo haitiano?”, “¿si las ONG tienen tanto tiempo para hablar con todos los medios, tendrán tiempo para hacer su trabajo?”, “¿quién es el protagonista el bombero español o el pueblo haitiano?”. Estas fueron sólo algunas de las preguntas que nos hicimos ayer periodistas y ONG en una jornada organizada para hacer autocrítica sobre cómo contamos el desastre de Haití.

Solidaridad Internacional, La Casa Encendida, Iecah y la Asociación de la Prensa de Madrid organizaron ayer martes 4 de mayo la Jornada Contar (con) Haití, un espacio en el que periodistas y responsables de comunicación de entidades sociales pudieron reunirse y debatir sus posiciones para comprender, criticar o poner en valor la calidad de las coberturas informativas que se ofrecieron los días inmediatamente siguientes a la catástrofe.

Compartimos algunas de las dudas y reflexiones que allí surgieron:

>> Montserrat Domínguez, periodista:
- Desde las ONG se pide que los periodistas sean notarios asépticos, que no hablen de muertos, que no muestren niños, que no hablen del olor a muerte. Parece que buscan una imagen de “Alicia en el páis de las maravillas”.
- Las imágenes que sacaron los medios no eran nada comparadas con los brutos que tenían los fotógrafos.
- Las fuentes de los periodistas eran sus ojos.
- Ha sido uno de los desastres naturales mejor contado por los medios.

>> Ana Alcalde, directora de Solidaridad Internacional:
- Nos contaban desde terreno que a pesar de la tragedia el pueblo haitiano estaba mostrando una capacidad de respuesta muy seria y bastante bien organizada y que las autoridades a pesar de las debilidades crearon espacios de coordinación. Nos sorprendió la cantidad de mensajes de los medios que no concordaban con esa realidad.
- ¿Por qué nos interesa vernos como protagonistas, como salvadores de la desgracia ajena, y verlos a ellos como víctimas? ¿Porque movilizamos más fondos y más emociones si comunicamos así?

>> Francisco Rey, codirector del IECAH
- Los medios nos han dado una imagen simplificada y a grandes brochazos de la situación de Haití. Este tipo de comunicación consigue “anestesiarnos” y no contribuye a generar cooperación a largo plazo.
- Se exageró el papel de las fuerzas armadas, minusvalorando el de otros actores.
- Desde las coordinadoras de ONG se dieron datos que no eran reales, como que se habían batido records de donaciones con esta crisis, cuando tras el huracán Mitch se recaudó casi el doble de fondos que para Haití.
- Cuando, antes del terremoto, España decidió retirar sus tropas de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití para enviarlas a Afganistán, ningún medio lo recogió.

>> Nereida López, Belén Porres y Aida Gutiérrez , Instituto de Periodismo Preventivo:
- Los medios contaron el desastre recreándose en los aspectos negativos. Mostraron a una población haitiana sin iniciativa.
- Los grandes medios publicaron fotografías que no respetaban los derechos básicos.
- Muchos periodistas se convertían en protagonistas de las informaciones.

>> Nicolás Castellano, enviado a Haití Cadena SER:
- La dinámica de trabajo de los primeros días tras el terremoto y los recursos escasos hacían imposible pararse a hacer un reportaje completo, contrastado.
- Quizás desde los medios no fuimos demasiado justos con la población haitiana al hablar durante días de pillaje y barbarie. Fue injusto trasladar una visión del pueblo haitiano “salvaje” o “bruto”.

>> Antonio Parreño, enviado a Haití TVE:
- Al llegar nos encontramos una ciudad devastada completamente, como si hubiera sufrido un bombardeo. Los cadáveres se quedaban apilados y sin tapar en las callas durante días. No funcionaba nada, de ahí la lentitud de los primeros repartos de ayuda. Todo eso lo teníamos que contar.
- Tratamos de mostrar la solidaridad local, entre la propia población local, y huir de las imágenes victimistas. Tratamos de mostrar las desigualdades que existían antes en el país.
- Creo que existen prejuicios sobre los medios de comunicación o sobre cómo trabajamos los periodistas en una situación así.

>> Juan Antonio Nicolai, enviado a Haití CNN y Cuatro:
- Pillaje hubo y se mostró, no para dar una visión de la población haitiana como de “salvajes”, si no para mostrar dónde llegaban sus necesidades.
- Los medios han dicho lo que han visto sin prejuicio y sin intencionalidad malévola.
- Fue una información de shock para una situación de shock.
- Algunas ONG estaban por allí pululando, había muchísimas, parecía el “Fitur de las ONG”.
- La gente en ese momento no quería saber cómo es Haití, qué problemas tenía antes del terremoto, quería saber qué estaba pasando en ese momento. Por eso hicimos periodismo de sensaciones.

>> Thilo Schafer, jefe sección Mundo diario Público
- Tres meses después del desastre cuesta colocar informaciones sobre Haití en los medios de comunicación.
- Por primera vez después de un desastre natural nos llamaron muchas ONG para ofrecernos contactos con sus cooperantes en terreno. No tuvimos que buscarlas nosotros, se nos adelantaron. Nos preguntábamos “¿si tienen tanto tiempo para hablar con todos los medios, tendrán tiempo para hacer su trabajo?”.

>> Miguel Romero, editor revista Viento Sur:
- Las ONG con una posición social crítica tienen que tener una política de comunicación autónoma respecto a los grandes medios. Una política de comunicación cooperativa, fiable y con vocación de influir en la sociedad.
- Titulares como “Haití ya no existe” son hirientes y crueles, además de estar alejados de la realidad.
- Existe un doble nivel de medida a la hora de mostrar el sufrimiento extremo. Sólo hay que ver que los medios hicieron pactos para no publicar fotos del 11M y en cambio con Haití se han cebado.
- La defensora del lector de El País justificó la cobertura fotográfica de su diario argumentando que la intensidad de la respuesta humanitaria es directamente proporcional a la la cobertura mediática que se le dé a un desastre. Es cierto que se recauda más dinero, pero las ONG no tenemos que querer que se informe mal para conseguir más dinero. No podemos convertirnos en réhenes de la captación de fondos.
- Desde los medios se nos vendió que los marines estadounidenses llegaron a Haití para “imponer el orden”. Nadie habló de injerencia humanitaria. No hubo ningún elemento de reflexión crítica ante la llegada de 16.000 soldados sin capacitación en ayuda humanitaria.

>>Antonio González, vocal de comunicación CONGDE:
- En los primeros momentos se dió una victimización y una visión violenta de la población, pero con el paso de los días se dio un giro, no sé si por los comentarios críticos que recibieron estas informaciones o por una toma de conciencia de los periodistas.
- Los medios han caído en algunas ocasiones en simplificar una información muy compleja. La excusa de ofrecer una historia muy pegado a lo humano puede acabar desconfigurando la realidad.
- Nos preocupa la homogeneidad de temáticas y titulares en los medios y la colocación del foco noticioso: ¿quién es el protagonista, el bombero español o el pueblo haitiano?
- Las ONG tenían que haber hecho más incidencia política: alertar sobre la militarización de la ayuda, exigir la cancelación de la deuda externa con Haití...

>> María Sande, responsable de comunicación de Solidaridad Internacional
- Al volver de Haití y ver la cobertura de los medios yo también tuve la sensación de “yo esta peli no la vi”.
- Para dar una dimensión de la catástrofe no hace falta ser tan obvio ni tan evidente.
- Los medios no tienen que contar las cosas como nos gustaría a las ONG, no tienen ninguna obligación moral, pero sí tienen una responsabilidad y una función social.
- Las dinámicas de los medios no las vamos a marcar las ONG porque son empresas con intereses propios, pero sí podemos encontrar aliados estratégicos en personas concretas, sensibilizadas, que trabajan en los medios.
- Los periodistas deberían reflexionar sobre las consecuencias que tendrá cómo están contando la noticia, deberían buscar qué elementos pueden servir a la gente para hacerse una idea real y no sesgada de la realidad.
- Si desde los medios nos hacen entender como un alivio la llegada de los marines estadounidenses a Haití, ¿cómo no nos va a parecer normal que en la Conferencia de donantes para la reconstrucción de Haití no se invite a la sociedad civil?

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Puedes ver una lista de los números de cuenta que han habilitado ONG con proyectos en Haití para recoger fondos ante la emergencia humanitaria que vive el país.

Hemos creado una página especial que recoge diferentes informaciones sobre el terremoto en Haití.

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Por ejemplo: ideas solidarias, subvenciones ONG, voluntariado en Haití.

11 comentarios

Por: Glenny el 15/05/10 00:27

Hola, yo no estuve en este encuentro, pero sí en el seminario que organizado por la Universidad Autónoma de Madrid, el cual trató sobre “La acción Humanitaria en tiempos de crisis”. Aquí también se debatió entre expertos, periodistas que cubrieron en terreno y espectadores el caso de los medios de comunicación, las ONGs y lo que tiene que ver con la parte militar.

Lo que sí es cierto y fueron una de las conclusiones de dicho seminario e incluso lo reconocieron los periodistas con muchos años de experiencias que participaron en dicha actividad, es que con el caso haitiano existió “espectáculo”.

También se pudo comprobar en dichos debates, no sólo las diferencias abismales que tienen las ONGs con los periodistas, sino también con las fuerzas armadas. También se habló de que por más que se quiera sensibilizar las noticias como el desastre humano ocurrido en Haití, los medios de comunicación son empresas económicas que siempre van a poner en primer lugar…sus intereses.

En fin!!! Son debates que siempre van a existir y que todavía van a dar mucho sobre qué discutir. Lo que sí creo y me gustó mucho lo que dijo Vicente Romero, de TVE, es que los periodistas ante todo debemos ser seres humanos, y creo que muchas veces ésto, hace la diferencia entre unos, ya que muchos se van más por la parte mercenaria o buscan protagonismo.

Por: Lidia Ucher el 11/05/10 01:20

Paloma, gracias por tu respuesta, me ha gustado mucho tu comentario, muy lúcido y honesto. Apuesto por resolver estas cuestiones en vez de enzarzarnos. Un abrazo.

Por: Mabel el 07/05/10 17:27

Bueno , quizá no sea la más indicada para comentar esta noticia ya que ni soy periodista ni trabajo en una ONG. Pero mi opinión es que por lo que he ledio está la cosa un poco complicada para llegar a un acuerdo entre periodistas y ONG. Cada uno cuenta la noticia como le place, y eso no está mal si no fuera asi tendriamos que hablar de censura , porque poner limitaciones a lo que a tu parecer se deben poner, ya estás censurando a alguien que no piensa como tú. No se si me explico….El caso creo que está , o es el unico que veo , está en la gente , en la sociedad informada , en que tenemos la libertad de informarnos de la noticia en el medio que elijamos , es decir , yo lo ocurrido en Haití me mantuve informada por canalsolidario en su especial Haití. Cada vez que salian noticias de Haití en los telediarios lo quitaba , no me aportaban nada. Si todos los que pensamos asi hicieramos lo mismo pues ya algo estaria cambiando….Los periodistas tienen un poder muy grande que es la información , pero no hay que olvidar que si nadie te lee , nadie te escucha , nadie ve tu canal de TV, a nadie le interesa lo que estás contando , no existes. Ya cada uno es libre de informarse donde crea más conveniente.

Por: Paloma el 07/05/10 11:57

Hola Lidia! Creo que más allá de la idoneidad del titular (a mí me parece que, cuando menos, refleja el tema principal del debate que hubo, y además, suscita interés por leer la noticia completa), lo que sí es interesante es el contenido de la información, que como los propios organizadores del encuentro, recoge todo lo más importante que se dijo.

Respecto a si somos todos periodistas, estoy de acuerdo, aunque me temo que los periodistas no nos ven en el mismo plano. Las organizaciones somos fuentes de información para ellos, más o menos creíbles, según qué organización y según para qué periodistas.

Y que estamos en el mismo bando, tampoco estoy muy segura, ni sé si esto es cuestión de estar en un bando u otro.

Para bien o para mal, este debate entre ONG y periodistas no ha sido el primero ni será el último. Desde las ONG y con proyectos como ekoos.org entre otros, llevamos mucho tiempo intentando abrir espacios de trabajo y entendimiento entre ambos, pero nunca conseguimos realmente superar el debate o el enfrentamiento sobre enfoques, recursos y formas de trabajar por ambas partes, para plantear propuestas concretas.

No es culpa ni de unos ni de otros; simplemente, nos atascamos todos en un debate que ya nos sabemos.

Quizás sea momento de pensar nuevas formas de trabajar este tema, más allá de los debate, muy jugosos pero poco resolutivos.
Saludos!

Por: Jonás Candalija / EAPN-ES el 06/05/10 16:11

Me ha decepcionado Montserrat Domínguez:

- Desde las ONG se pide que los periodistas sean notarios asépticos, que no hablen de muertos, que no muestren niños, que no hablen del olor a muerte

¿Hacemos periodismo, hacemos sensacionalismo, hacemos poesía? ¿Qué aporta a una información periodística “el olor a muerte”

- Las imágenes que sacaron los medios no eran nada comparadas con los brutos que tenían los fotógrafos.

¿La imagen más escabrosa vale más que mil palabrar rigurosas? ¿Qué ocurre con los brutos de los atentados del 11-M?

En definitiva, ¿nuestra dignidad vale más que la de las víctimas de los países menos desarrollados?

Por: Lidia Ucher el 06/05/10 15:53

Estimadas compañeras, sé que ese tipo de titulares se eligen para de alguna manera incitar, provocar el debate… pero en esta ocasión, me parece que más bien puede incitar el malentendido y abrir más la brecha. Como he comentado en facebook respondiendo a otra compañera, no se trata de si somos buenos o malos porque trabajemos en los medios o en las ONG, se trata de que todos, todas nosotras, somos periodistas, y debemos estar en el mismo “bando”, sin provocar ninguna batalla, que es la que me ha parecido que en ese debate alguien intentó abrir con esas declaraciones, si nosotr@s le damos rango de titular, flaco favor estamos haciendo al entendimiento. Gracias y espero que podamos seguir reflexionando, me parece necesario. Desde luego, no queremos ningún periodismo “de sensaciones”, sino riguroso y qué sí explique las causas de todos los desastres y sus consecuencias.

Por: bego el 06/05/10 15:02

Bien por el encuentro a Monserrat Dominguez y algunos/as periodistas que estuvieron en Haití quisiera recordarles algunos conceptos… los desastres no son naturales…
en el diccionario de acción humanitaria de Hegoa se les pueden aclarar algunos conceptos
DESASTRE
Grave perturbación del funcionamiento de la sociedad, que causa amplias pérdidas humanas, materiales o medioambientales, que exceden la capacidad de la sociedad afectada para afrontarla utilizando sólo sus propios recursos” (UNDHA, 1993:21). Esta perturbación suele estar concentrada en el tiempo y el espacio.

Es importante comenzar diferenciando el concepto desastre del de catástrofe. La catástrofe es un evento natural (sequía, inundación, huracán) o humano (conflicto armado, accidente nuclear) que actúa como detonante de una crisis. Por su parte, el desastre consiste en el impacto de esa crisis, en sus perniciosas consecuencias humanas, sociales y económicas, tales como: el hundimiento de los sistemas de sustento, las hambrunas, las epidemias, el incremento de la mortalidad, las migraciones forzosas (con el consiguiente abandono de las casas y las actividades económicas, y con la fragmentación de comunidades y familias), la desestructuración de la sociedad, la alteración de sus normas éticas y sociales, etc.

El desastre se produce como consecuencia de un proceso de crisis que es desencadenado por una catástrofe, al actuar sobre una determinada situación de vulnerabilidad preexistente, cuando la comunidad o sectores afectados no disponen de las capacidades necesarias para ejecutar las estrategias de afrontamiento con las que resistir a tal proceso. De esta forma, la interrelación entre tales factores se podría expresar con la siguiente fórmula:

Desastre = vulnerabilidad + catástrofe – estrategias de afrontamiento

Los desastres son fruto de la combinación de todos esos factores. La profundidad y amplitud del desastre depende, por supuesto, del tipo, intensidad y duración de la catástrofe. Pero más determinante aún es el nivel de la vulnerabilidad preexistente. De hecho, un grupo muy vulnerable puede verse gravemente afectado por una catástrofe de escaso relieve, mientras que otro grupo poco vulnerable puede salir indemne de una catástrofe más seria. De este modo, las catástrofes rara vez se traducen en un desastre allí donde la población es poco vulnerable (caso de los países ricos). Sobreviene el desastre allí donde existe un número significativo de familias vulnerables, que se ven severamente golpeadas por la catástrofe, y que disponen de pocos recursos materiales, sociales o sicológicos (ver capital social y economía moral) para implementar aquellas estrategias de afrontamiento necesarias para afrontar la crisis.

La comprensión de los desastres como fruto en gran medida de la vulnerabilidad sólo ha sido posible tras una evolución teórica habida en las últimas décadas. A lo largo de la historia, los desastres han sido explicados como fenómenos esencialmente naturales, o como expresión de la voluntad o el castigo de Dios. Los desastres serían eventos naturales (causados sobre todo por fenómenos meteorológicos), excepcionales, inesperados y sin relación alguna con los procesos sociales habituales, con la vida diaria. Este enfoque natural se ha complementado además con otras explicaciones centradas en una supuesta mala gestión de los recursos naturales por parte de las víctimas (sobrecultivo, sobrepastoreo, tala abusiva del bosque), debido a su ignorancia o a un comportamiento irracional.

Estas explicaciones centradas en la naturaleza o en la mala gestión han conllevado que se buscaran soluciones meramente técnicas y formativas, como la extensión agraria, la difusión de nuevos métodos agrícolas resistentes a la falta de lluvias, los sistemas de contención frente a las inundaciones, o los sistemas de alerta temprana contra las sequías. Esta visión fue abrazada por el modelo de desarrollo denominado modernización o desarrollismo, en boga en los años 50 y 60, para el cual las catástrofes naturales se desataban debido al subdesarrollo, concebido como un atraso temporal de la economía en un camino determinado (ya seguido por Occidente) que va desde la tradición hacia el pleno desarrollo. Por tanto, la solución a los desastres consistiría en el progreso, basado en la superación de las estructuras tradicionales y la inserción de otras modernas y occidentales, lo que permitiría alcanzar la seguridad propia de las sociedades industriales. Es decir, se proponía la transferencia de alta tecnología a los países subdesarrollados, lo que se tradujo en un modelo de desarrollo basado, frecuentemente, en grandes proyectos. Por su parte, las explicaciones sociales, que pudieran poner en cuestión privilegios o políticas determinadas, fueron largamente marginadas.

Desde los años 70 y, sobre todo, los 80, frente a dicho enfoque natural comienza a desarrollarse otro de orientación social. Este enfoque alternativo, aunque no niega la importancia de las catástrofes naturales como activadoras de los desastres, pone más el acento en el estudio de las estructuras y procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de la vulnerabilidad, o caldo de cultivo que posibilita los desastres. Los desastres son vistos así como consecuencia de las condiciones de la vida cotidiana, no como fenómenos al margen de ésta; como resultado de determinado modelo de desarrollo, más que como la ausencia o interrupción de éste. A la formulación de tal enfoque social contribuyeron de forma decisiva la reflexión teórica sobre varios desastres habidos en los 70; la teoría de la dependencia, que en los 60 y 70 analizó los problemas del Tercer Mundo basándose en sus relaciones estructurales de explotación y dependencia respecto al Norte, y la teoría de las titularidades[Titularidades al alimento, Titularidades medioambientales] al alimento de Amartya Sen (Poverty and Famines, 1981), que comprueba que la mayoría de las hambrunas son fruto, no de la falta de alimentos, sino de la falta de acceso a los mismos por parte de las familias sin recursos; en definitiva, fruto de la pobreza.

Afirmar que los desastres son acontecimientos humanos está lejos de ser una obviedad. Aunque es una idea que, tras décadas de evolución teórica, ha sido ya ampliamente incorporada al campo académico, todavía no ha sido plenamente asumida por la política, los medios de comunicación o la opinión pública. Siguen pesando mucho las explicaciones convencionales sobre los desastres, centradas en las causas naturales. Esto responde en parte a que una inundación o un terremoto aparecen ante nuestros ojos como causas evidentes, directas y simples. Pero también se debe a un cierto interés ideológico y político por ver los desastres como consecuencia de la fatalidad, de los caprichos de la naturaleza, con lo que resultarían ajenos a la realidad social. En otras palabras, serían fenómenos inevitables por los que no pueden ser responsabilizados ni los gobiernos con sus políticas, ni los agentes económicos con sus prácticas e intereses, ni ninguna otra institución humana.

Además, estas explicaciones naturales convencionales de los desastres también guardan cierta correspondencia con una determinada forma de concebir a sus víctimas como seres desvalidos, pasivos, sin capacidades y recursos propios, totalmente dependientes de la asistencia que reciban. Y se corresponden también con cierta concepción de la propia ayuda, como la provisión caritativa de bienes para la supervivencia (práctica muy enraizada en la cultura judeocristiana y en otras), más que como instrumento de empoderamiento y de superación de injusticias o desigualdades.

Sin embargo, como hemos visto, se ha abierto paso una comprensión de los desastres que subraya las causas económicas, sociales y políticas que conforman la vulnerabilidad o predisposición a los mismos. Tales causas responden a una amplia gama de factores, estructurales y coyunturales, como por ejemplo los procesos históricos, el contexto económico, las relaciones sociales y de género, los problemas medioambientales, las políticas sociales, la pobreza y exclusión social, y un largo etcétera. Las intervenciones, tanto de respuesta ante los desastres como de prevención[Prevención de conflictos, Prevención de desastres] de los mismos, sólo tiene posibilidades de éxito si tales factores son comprendidos en toda su complejidad, desde un análisis multisectorial, lo cual se intenta expresar en la figura adjunta sobre la estructura causal del desastre (para su comprensión, léase también el concepto vulnerabilidad).
Y SIGUE.....
http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/72

Por: Aida Sánchez/ CanalSolidario.org el 06/05/10 14:55

¡Hola Lidia! Gracias por tu aportación! Para el titular elegimos una de las citas de los periodistas presentes en el debate que nos pareció más destacadas y representativas para mostrar lo poco que nos entendemos en ocasiones entre los medios de comunicación y las ONG. El objetivo no es hacer ver que las ONG censuran a los periodistas, si no hacer reflexionar sobre la necesidad de trabajar juntos para ofrecer una información de mayor calidad y más resopnsable.

Por: Lidia Ucher el 06/05/10 13:20

No creo que destacando ese titular, si fue una declaración de una de las periodistas, hagamos mucho a favor de dignificar la labor de las ONG en Haití y en cualquier parte del mundo, me parece bastante injusto magnificar así una opinión cuando en ese debate parece que hubo de todo. Los periodistas no se deben a las ONG ni a ninguna recomendación que les hiciera alguna, en todo caso se deben a su trabajo de transmitir profesionalmente lo que en Haití pasó y sigue pasando. El papel de las ONG no es el de censar, que es lo que parece que da a entender ese titular. Es otro mucho más importante que es el de llegar a dónde no llegan los recursos de los estados y organismos internacionales y, ante todo, salvaguardar la DIGNIDAD de las personas que sufren por motivos muy diversos, que sería otro debate. Gracias por este espacio.
Lidia

Por: Aida Sánchez/ CanalSolidario.org el 06/05/10 13:15

¡Hola Jaume! Gracias por tu comentario! Una de las conclusiones a las que se llegó en el debate es que para bien o para mal los medios y las ONG en situaciones como la de Haití están condenados a entenderse y para ello hay que poner en valor el trabajo de cada uno. También se propuso revisar con los medios y ampliar o mejorar si es necesario el código de imágenes de la CONGDE.

Por: Jaume Albaigès el 05/05/10 19:26

¡El encuentro tuvo que ser tremendamente interesante! Veo opiniones un poco para todos los gustos, algunas más evidentes, otras más positivamente sorprendentes. Aunque ya me imagino que no era el objetivo, ¿se llegó a algún tipo de conclusión compartida?

Ya no se admiten comentarios. Pero no te quedes con las ganas! Da tu opinión en noticias más recientes!

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