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Las mujeres de las maquilas trabajan en condiciones inseguras y sin conocer sus derechos

Por: Redacció el 31/01/02 11:11
Tiempo estimado de lectura : 4 minutos
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Las mujeres de las maquilas de El Salvador trabajan cada día más de 9 horas en pésimas condiciones y por salarios mínimos. Pocas empresas invierten en seguridad y muchos empleados no conocen sus derechos básicos.

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Las mujeres de las maquilas trabajan en condiciones inseguras y sin conocer sus derechos

Trabajadora de maquila en El Salvador/Solidaritethusen.org

Anita es salvadoreña y como otras muchas mujeres de su país y de América Central trabaja en una maquila. Mientras trabajaba, una aguja se le clavó en su dedo pulgar. Su supervisora se le acercó, le limpió la sangre, envolvió el dedo en un trapo y, en vez de decirle que acudiera a la enfermería, le ordenó que siguiera trabajando. Como Anita, decenas de mujeres se pinchan cada día sus dedos con agujas en las maquilas textiles de El Salvador. Otras padecen problemas respiratorios, afecciones musculares, afecciones en la piel y cuadros de estrés a causa del alto ritmo de producción y las largas jornadas laborales. Todos estos datos los ha sacado a la luz el movimiento de mujeres Melida Anaya Montes en su informe La Salud laboral en los lugares de trabajo: Sector maquila, 2001, que se basa en 260 encuestas realizadas a trabajadoras de 75 empresas diferentes.


Las maquilas son empresas de montaje en las zonas francas de exportación de América Latina y El Caribe. En el Salvador, la actividad de maquila tiene una gran importancia dentro de la economía, ya que cubre el empleo formal de alrededor de 80.000 personas “y el doble en el sector informal”, por lo que “el no existir llevaría a incrementar la presión social imperante”, señala el informe.


Aunque en las maquilas también trabajan hombres, más del 85% de los empleados por este tipo de fábricas son mujeres, muchas de las cuales no han cumplido aún los 18 años. La mayor parte viven solas o con sus hijos en viviendas que, por lo general, no se encuentran en los alrededores de las fábricas; tienen un nivel básico de educación y presentan grandes necesidades económicas.


Para estas mujeres trabajar en una maquila supone “cubrir la cuarta parte del costo de la canasta familiar”, pero como afirman desde el movimiento de mujeres Melida Anaya Montes, “el problema es que estos empleos se generan en condiciones de trabajo desfavorables en relación a otros sectores de la economía”. Según el informe, la media de horas trabajadas es de 47 horas e incluso puede llegar a las 79 horas semanales, sin sumar las horas extras. En esta línea, más del 70% de las mujeres trabajan por meta, es decir, que si no llegan a un objetivo determinado prácticamente no cobran. A esto se añade el hecho de que antes de ser contratadas más de dos terceras partes de las mujeres han de someterse a una prueba de embarazo, aunque “es menos usual escuchar a trabajadoras que las han despedido por estar embarazadas”.

Riesgos de trabajar en la maquila


Trabajar en estas condiciones supone para el 70% de las empleadas de maquilas salvadoreñas un riesgo mayor de contraer enfermedades y sufrir accidentes de manera constante. Después de estar horas planchando y pasar al turno de lavado durante varias horas las trabajadoras sufren dolores en los brazos, “que con el tiempo puede convertirse en artritis”. El hecho de revisar material o piezas en zonas de poca luz hace que los trabajadores fuercen más la vista, padezcan dolores de cabeza y, con el tiempo, desarrollen enfermedades más graves. Los problemas más frecuentes en estas personas son respiratorios, estomacales, musculares y de nervios, lo que se añade a “algún tipo de maltrato” a un 8,2% de las trabajadoras.


Según el movimiento de mujeres, “existe desconocimiento” por parte de las trabajadoras “del origen real de sus enfermedades más comunes”, al tiempo que los empresarios “carecen de preocupación para que sus empleados conozcan medidas de seguridad y prevención de accidentes porque lo ve como un gasto”. “La mayoría de las trabajadoras no conoce sobre medidas de seguridad ocupacional, en algunos casos hay desconocimiento hasta de equipos básicos como son los extractores.”


Para mejorar la seguridad de las contratadas, el Ministerio de Trabajo del país promueve la creación de comités de seguridad, aunque esta iniciativa “no cubre el 100% de las empresas de maquila”, añade el documento.


Para solucionar todos estos problemas o por lo menos minimizarlos, Melida Anaya Montes recomienda promover los derechos laborales y el conocimiento básico de las condiciones de seguridad ocupacional, así como promover una coordinación “real” entre las instituciones gubernamentales encargadas del seguimiento de las condiciones de trabajo en las empresas y la puesta en marcha de una política de género y de proyectos de salud.

Maquilas en Centro América


En los últimos años el fomento de la actividad de la maquila se ha convertido en una de las prioridades de las autoridades económicas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras.


Como señala el informe Industria maquiladora y desarrollo socioeconómio en América Central (Anna Feillou, 2000), en todos estos países la mano de obra es mayoritariamente femenina y las mujeres “tienen entre 14 y 22 años”. Todas ellas cobran salarios mínimos; así por ejemplo, en El Salvador un trabajador de maquila cobra 1,65 euros por hora.


En 1996 se registraron 792 plantas maquiladoras en Centro América, que emplean alrededor de 245.000 personas. Sólo en El Salvador el número de empleados se incrementó de 31.400 en 1992 a 38.392 en 1996.


En general los trabajadores suelen vivir en las cercanías de las fábricas con una gran carencia de servicios. El hecho de ganar un salario ha influido también en la composición de la sociedad. Así, numerosas mujeres tienen independencia económica, lo que ha significado “una modificación de los patrones de consumo” y el inicio del cambio en las estructuras familiares. Aun así, concluye el informe, “la situación en las propias maquilas” significa “un retroceso social que podemos calificar de dramático”.

Más información:


Se puede acceder a los informes poniéndose en contacto con SETEM

© Canal Solidario 2002

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