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Los nuevos reyes del asociacionismo joven catalán

Por: Redacció el 19/10/06 12:15
Tiempo estimado de lectura : 6 minutos
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Publicamos un artículo del portal catalán Xarxanet que analiza la realidad de los jóvenes que se únen a organizaciones como los Latin Kings y defiende los beneficios de que estos grupos se constituyan como asociaciones.

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Los nuevos reyes del asociacionismo joven catalán

Foto: Xarxanet

Una corona los identifica. Les gusta la calle y los campos de fútbol y el baloncesto. La mayoría son ecuatorianos y dominicanos, pero también hay colombianos, peruanos, venezolanos y chilenos, todos ellos en menor cantidad. El 60% es menor de edad, y el abanico de edades va de los 14 a los 23 años. Son, por lo tanto, jóvenes en construcción. En Barcelona se calcula que hay cerca de doscientos. Hay una característica común a todos ellos: sus familias son desestructuradas y proceden de la inmigración. Esto quiere decir que parte de la familia está aquí y la otra parte en el país de origen. El ambiente, tanto social como económico, les es hostil y así lo perciben. Son los Latin Kings.

Para Carles Feixa, especialista en estudios sobre juventud, “son jóvenes que llegan a nuestro país en un momento muy difícil de su vida que es la adolescencia, y con el agravante que ni sus familias ni las sociedades de acogida se encuentran preparadas por recibirlos. Los padres por premura de tiempos y el entorno por premura de preparación, pero también por discriminación”.

Se los relaciona con la violencia, porque las únicas noticias que han aparecido en los medios de comunicación son de episodios relacionados con la pequeña delincuencia de calle y porque sus orígenes como bandas aparecen vinculados a los puertorriqueños encarcelados en Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XX, que se asociaban iniciáticamente, como fórmula de estricta supervivencia dentro las prisiones.

Lo que mueve a los Latin Kings es aquello que todo adolescente o joven en construcción busca para sentirse protegido en una sociedad que no lo comprende: espacio propio e identidad
Pero los primeros Latin Kings que llegaron a Cataluña eran otra cosa. Venían de los Capítulos (Chapters) de Quito o Guayaquil, y tenían más relación con la calle que con la prisión. Cuando llegaban a Cataluña reproducían el esquema del Ecuador natal de luchas con bandas rivales, sobre todo con los Ñetas.

Se mueven por el territorio - espacio propio - y por una, a veces, violenta rivalidad hacia las otras bandas - identidad -. Es decir, si depuramos las dos ideas a la esencia, lo que mueve a los Latin Kings es aquello que todo adolescente o joven en construcción busca para sentirse protegido en una sociedad que no lo comprende: espacio propio e identidad. Desgraciadamente, la imagen que se tiene de ellos por parte de la sociedad de acogida los vincula con el asesinato de Rony Tapias y con otros sucesos relacionados con una violencia gratuita que no se justifica ni es aceptable desde ningún punto de vista.

En este contexto, los Latin Kings organizados en la ciudad de Barcelona especialmente, empezaron a tener contactos con el Consejo de la Juventud de Barcelona hace dos años. El motivo del encuentro fue la necesidad de encontrar espacios dónde reunirse entre semana. El Centro de Asociaciones Juveniles de Barcelona - equipamiento cogestionado entre la plataforma de asociaciones juveniles y el Ayuntamiento de Barcelona - es un espacio que cumplía las expectativas. Posteriormente, con objeto de acontecer una asociación juvenil reconocida, pidieron asesoramiento. La relación se hizo más intensa y el proceso culminó este verano con el pleno reconocimiento de esta asociación.

Esto quiere decir que a todos los efectos pasan a ser una entidad más con todos los derechos y deberes que contempla la ley de asociacionismo 7/1997 de 18 de junio. Tienen el derecho a concurrir a las convocatorias públicas de subvenciones, convenios o de otras ayudas, así como el derecho a ser escuchados por instituciones, administraciones y en el supuesto de que nos ocupa, por el Gobierno de la Generalitat. Tienen también deberes. Deben presentar las cuentas anuales y deben celebrar asambleas democráticas para renovar y escoger sus órganos de dirección. También tienen el deber de tener un libro de registro de los asociados y asociadas, un libro de inventario de bienes y los libros de contabilidades según las normas del Plan General Contable (artículo 24).





Tienen el derecho a concurrir a las convocatorias públicas de subvenciones y a ser escuchados por las instituciones. Pero también tienen deberes, como presentar las cuentas anuales y celebrar asambleas democráticas

Llegará un día, si ellos así lo deciden, que podrán solicitar ser miembros de pleno derecho en los órganos de participación juvenil. Como, por ejemplo, el Consejo de la Juventud de Barcelona (CJB) y el Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña (CNJC) o los consejos de carácter sectorial e institucional creados por la Administración. Esto es así para los Latin Kings, pero también lo es por el conjunto del asociacionismo juvenil existente.

Ahora bien, la legalización de esta asociación no ha sido una más. Ha creado a su alrededor una gran polémica debido a sus orígenes y su vinculación a la violencia – creada superficialmente o no – y por el hecho de ser la primera vez que se ven inmersos en un proceso de reconocimiento institucional inédito en Europa. La vía asociativa, en mi opinión, es una de las alternativas que a medio y largo plazo puede ser muy positiva para la aceptación social de estos colectivos. Ellos están aquí con todas sus carencias, pero también con sus aportaciones y hacen un paso de integración: el de asociarse formalmente.

A partir de aquí, dos son las ideas que me interesan de toda la cuestión y polémica creada alrededor de este tema: por un lado, las formas de comunicarse o relacionarse entre jóvenes no deben ser obstáculo. Que tengan una forma iniciática de ingreso o una simbología y lenguaje propio no debe ser el problema. Por otro lado, la relación que han tenido estas bandas con un rechazo desde la sociedad de acogida los obliga a abrirse hacia esta sociedad de forma que no se los vea como una válvula de escape hacia una forma de congelar en el tiempo su identidad creada circunstancialmente.







El asociacionismo es una forma de emancipación juvenil y también una forma de integrar realidades juveniles diferentes

Hace falta que en este proceso de construcción, la mezcla también llegue a ellos y que las nuevas formas de comunicación y de relación impregnen el día a día de su asociación. Sólo continuarán aislados, si ellos se aíslan pero también si nosotros les giramos la espalda. Es decir, si impiden el trabajo interasociativo con asociaciones que no tienen el mismo ideario, pero también si ponemos pegas por los prejuicios existentes.

Es importante encontrar vías de contacto entre el movimiento asociativo catalán y este nuevo fenómeno. Es por esta vía que podemos conseguir, en parte, facilitar una integración real que pase por un contacto con la lengua catalana - que de otra manera tendrían más difícil -, que pase por relacionarse con jóvenes de otras entidades que hagan cosas que les puedan ser atractivas al colectivo. La actuación policial siempre debe ser la última, puesto que las acciones de los cuerpos de seguridad suponen un fracaso de la sociedad, de la familia, de la educación y del conjunto de instituciones.

Si la sociedad cambia y el asociacionismo es un reflejo, es normal que el asociacionismo cambie y esto debe venir de la aceptación mutua de dos mundos culturalmente diferentes desde un punto de vista asociativo. Unos por vencer reticencias aprioristas, los otras a saber que la relación interasociativa en Cataluña forma parte de nuestra historia, y que la sociedad civil ha cubierto alguna de las carencias que como nación sin Estado, se ha visto obligada a asumir dentro de la anormalidad que somos como país.


El asociacionismo es una forma de emancipación juvenil y, siendo así, también es una forma de integrar realidades juveniles diferentes. La cohesión social es uno de los valores más preciados de nuestra sociedad y la asociacionismo ha contribuido de forma decisiva. Si queremos evitar cualquier ruptura, no hay mejor receta que el conocimiento mutuo y la cooperación. La Asociación cultural de reyes y reinas latinas de Cataluña ha hecho el primer paso en este proceso. El riesgo al fracaso existe y las reticencias al cambio suelen ser innatas en el hombre. Pero la realidad se impone y, por el momento, hay pocas alternativas que superen la retórica de quienes niegan la opción pero no ofrecen solución.

Una cosa parece clara: nuestros hijos deberán convivir en una sociedad sustancialmente diferente a la nuestra, donde los orígenes, las lenguas y costumbres serán de una diversidad muy superior a la que ahora conocemos. De nosotros depende establecer unas ciertas condiciones hoy, para que la cohesión social mañana sea un hecho

(*) Oriol Illa fue presidente del Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña entre 2001 y 2003. Actualmente es doctorando en la Universidad Ramón Llull y miembro del seminario de Filosofía Política de la Universidad de Barcelona. Ha publicado este artículo en Xarxanet, portal de la Generalitat de Cataluña dedicado al voluntariado.

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