Marruecos construirá centros de acogida para los menores repatriados desde España
La medida divide a instituciones y ONG, que dudan de su utilidad para frenar la llegada de menores no acompañados a España y que se garanticen sus derechos básicos y de formación laboral.
El Gobierno español ha ofrecido a Marruecos su colaboración técnica y financiera para construir centros de menores en el norte del país africano que acojan a los menores no acompañados repatriados desde España.
Además de una dotación económica, España facilitará personal cualificado para que los menores reciban una capacitación profesional adecuada en estos centros. En concreto, se plantea la construcción de cuatro centros en las poblaciones de Tánger y Nador, en un proyecto a medio plazo ya que el primero de ellos abriría sus puertas a finales de 2006.
Esta medida del Gobierno español se enmarca en los proyectos de cooperación bilateral sobre inmigración entre España y el reino alauita y en el contexto de una situación complicada: el número de menores marroquíes que llegan a España en patera aumentó un 123% durante los seis primeros meses del año, con un total de 365 niños, cifra que contrasta con el descenso global de llegada de pateras del 17%. Los menores de edad que no pueden ser repatriados ingresan en centros de acogida que, en algunas comunidades autónomas como Andalucía, Cataluña y Madrid, están ahora mismo desbordados.
El caso andaluz es especialmente preocupante. Según datos de la Junta de Andalucía, sus centros ya acogen a 1.400 menores, que se reparten en 29 centros específicos que “están totalmente saturados”, según la consejera de Asuntos Sociales de la Junta, Micaela Navarro.
Atender a los menores como personas y no como inmigrantes
La construcción de centros de acogida en el norte de Marruecos divide a las instituciones andaluzas y no todos ellas lo ven con buenos ojos. Así, el Defensor del Pueblo andaluz, José Chamizo, considera que “lo prioritario es atender a los niños desde el punto de vista de las personas, más que como inmigrantes”. Chamizo cree que los esfuerzos de la cooperación entre España y Marruecos deberían centrarse en otros ámbitos, como el combate a las mafias organizadas, “de aquí y de allí, que no dudan en convencer a las familias, mostrando videos de las supuestas excelentes condiciones de vida en España para que manden aquí a los niños”.
Otras comunidades autónomas, como Cataluña, ya desarrollan programas parecidos al del Ejecutivo central. La Generalitat de Cataluña colaborará con Rabat para la creación de un centro de formación laboral en el marco del proyecto Barcelona-Tanger, que pretende atender a jóvenes marroquíes desamparados y reagrupados para evitar que emigren de su país. El centro contará con la colaboración de empresas catalanas implantadas en el norte de Marruecos que indicarán qué tipo de formación se adapta mejor a sus necesidades.
Desde la consejería de Bienestar y Familia se asegura que el Gobierno catalán “hará prevalecer los derechos primordiales de la infancia y se siente corresponsable de su futuro”, aunque admitió que esta comunidad autónoma tiene un límite de acogida de menores desamparados. Entre octubre de 2004 y mayo de este año, la Generalitat acogió a 328 menores de 16 años y son ya 563 los que están actualmente bajo tutela administrativa.
Desconfianza de las ONG
Algunas ONG y asociaciones de derechos humanos son reacias al proyecto conjunto hispano-marroquí porque creen que no resuelve a corto plazo el desbordamiento de los centros de acogida en España. Temen, además, que la medida precisamente incentive la emigración de menores a España porque, si son repatriados, teóricamente los adolescentes accederán en el centro marroquí a una formación profesional de la que no gozarían si no hubiesen emigrado.
La ONG Andalucía Acoge ha expresado su rechazo a los centros porque teme que “que se conviertan en campos de concentración de menores”, según su presidente, Abderraman Essaadi. Esta organización ya ha anunciado su disposición a visitar los futuros centros y a reunirse con asociaciones del norte de Marruecos para controlar el funcionamiento de estas instalaciones.
Por su parte, desde la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME) también expresan desconfianza. Su coordinador en Andalucía, Kamal Rahmouni, cree que los centros marroquíes no deben servir para “meter a los menores por meterlos, sino para ofrecerles una educación, una formación y una dedicación partiendo de un estudio previo de su entorno social”.
Por último la Asociación para la Defensa de los Derechos del Niño y de la Niña (Prodeni) opina que, hoy por hoy, “Marruecos no garantiza la defensa de los derechos de los menores ni es fiable que garantice tampoco su educación”. El vicepresidente de la organización, José Luis Calvo, auguró que los menores estarán “en una especie de reformatorio sin ninguna protección”.
Como alternativa a la creación de centros en Marruecos, Prodeni propone la “acogida por parte de familias de estos chavales, que llegan perdidos”, ya que se conseguiría un “menor coste en infraestructuras, material y personal sanitario y educativo”.
Más información:
ATIME
Andalucía Acoge
Defensor del Pueblo Andaluz
Canal Solidario-OneWorld 2005
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