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Más de 3.000 firmas se solidarizan con Melva, la inmigrante violada que abandonó a su bebé

Por: Redacció el 06/11/02 17:03
Tiempo estimado de lectura : 3 minutos
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La joven Melva se enfrenta a un nuevo juicio tras la anulación del anterior que la condenó a 17 años de cárcel por dejar morir a su bebé en El Retiro. Se ignoró su condición de inmigrante, violada y con miedo a perder su trabajo.

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Más de 3.000 firmas se solidarizan con Melva, la inmigrante violada que abandonó a su bebé

Logo de la Asociación Rumiñahui

Poco imaginaría la joven inmigrante Melva Felicitas, de 24 años, cuando vino a España en busca de una vida mejor o al menos que le permitiera alimentar a sus nueve hermanos y sus padres en Ecuador, que acabaría en la cárcel acusada de homicidio, y además el más grave, con premeditación, alevosía de abandono y agravante de parentesco.


Con esta sentencia se encontró Melva en noviembre de 2001, cuando el jurado del juicio que se celebraba en la Audiencia Provincial de Madrid decidió, en media hora y por unanimidad, condenarla a 17 años y seis meses de cárcel, por dejar morir a su bebé recién nacido en el parque madrileño de El Retiro. Entonces, el jurado no tuvo en consideración diversos factores que hubieran demostrado la extrema situación de desamparo y vulnerabilidad de la joven, y así servir de atenuantes para la condena.


Estos condicionantes, que iban a ser expuestos por un psicólogo propuesto por la defensa de Melva, al que se le impidió testificar en el juicio, eran mucho más que meros detalles anecdóticos: la doble condición de Melva de mujer e inmigrante; que su embarazo se debiera a una violación un mes antes de venir a España; el hecho de que Melva afirmara que el bebé murió al poco de nacer mientras ella estaba desmayada por el gran esfuerzo que acababa de sufrir.


Además, la joven desconocía los derechos que la amparaban –-como que un embarazo no deseado fruto de una violación se encuentra entre los supuestos legales que permiten interrumpir el embarazo en España, subraya la Federación de Planificación Familiar de España (FPFE)—; tampoco tenía conocimiento de los derechos y las prestaciones de servicios sociales y sanitarios disponibles en España; y tenía miedo de perder su trabajo en el servicio doméstico si revelaba su estado.


Más de 200 firmas de apoyo


No obstante, estos hechos sí fueron tenidos en consideración por el Tribunal Superior de Justicia, al que apelaron los abogados de la acusada, de modo que esta instancia anuló el juicio, que comenzó a repetirse ayer, 6 de noviembre. En este tiempo, Melva ha permanecido recluida en la cárcel de Soto del Real de Madrid. La Asociación Hispano-Ecuatoriana Rumiñahui, que ha venido apoyando a la joven desde que conoció su caso, ha recogido ya más de 3.000 firmas de apoyo (la mayoría de españoles) a la joven a través de su página de Internet www.ruminahui.org/melva.htm —anunció el vicepresidente de la ONG, Vladimir Paspuel.


El objetivo de estas firmas, declaró Paspuel a Europa Press Televisión, es entregarlas al jurado del nuevo juicio para que “sea sensible y justo y tenga en cuenta la situación psicológica de Melva Felicitas en el momento en que ocurrieron los hechos”. El vicepresidente de Rumiñahui precisó, además, que este caso es el síntoma de una “situación injusta motivada por la falta de información que se da a los inmigrantes para poder acceder a los servicios”.


De hecho, la Federación de Planificación Familiar de España denuncia la existencia de multitud de barreras sociales y de accesibilidad que perpetúan la exclusión social de muchos inmigrantes. La FPFE recuerda que de “los aproximadamente 800.000 inmigrantes que residen en territorio español, menos de la mitad (386.941) están inscritos en el régimen general de la Seguridad Social”.


Asimismo, recalca, el 47’29% de la población inmigrante son mujeres necesitadas de atención médica y sanitaria, capaz de satisfacer sus necesidades en materia de salud sexual y reproductiva. A juicio de la federación, este caso pone en evidencia la urgencia de asegurar la atención médica y sanitaria específica para la población excluida y más en concreto para el colectivo inmigrante desde su llegada a suelo español.


En referencia a la primera sentencia condenatoria, afirma la asociación Rumiñahui en una carta: “este caso nos parece terriblemente injusto. En primera instancia, porque esa condena desmedida de un jurado es un síntoma alarmante de una sociedad crecientemente insensibilizada, por un lado, con los problemas de sus inmigrantes, y por otro, porque se suma también dramáticamente a la ya secular insensibilidad hacia los condicionamientos y angustias de las mujeres”.


Y en segundo lugar, prosigue, este caso es especialmente dramático porque “ Melva es una excelente persona: generosa, afectuosa,... Incapaz de matar una mosca; lo más lejano y opuesto que puedas imaginar a la imagen de una asesina calculadora”.


Firmas de solidaridad con Melva


Asociación Rumiñahui


© Canal Solidario 2002

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