Muéstrale el mundo a un cachorro para que aprenda a ser perro-guía
Los vemos por las calles pero no sabemos cómo funciona la adopción temporal de perros-guías y cómo se puede colaborar con esta iniciativa. ONCE cede a familias interesadas un cachorrillo de dos meses para que interactúe con el mundo.
Los perros-guía llevan años sirviendo como auxiliares de movilidad a las personas ciegas o deficientes visuales. La escuela de la Fundación ONCE del Perro Guía forma cada año a 100 perros, pero el primer paso para que un cachorro consiga graduarse es encontrar una familia educadora, que lo adopte y sociabilice durante su primer año de vida.
“El trabajo de un perro-guía es una de las labores más complicadas que se le puede pedir a un animal. Pensemos que, de manera natural, los perros tienen una serie de instintos como el de caza, guarda y protección. Un buen perro-guía tiene que tener estos instintos minimizados para realizar bien su labor y esto se consigue trabajando todas las etapas de su vida”, señalan desde la Fundación.
Los primeros meses de socialización del cachorro son muy importantes y por eso las condiciones que se piden son bastante estrictas ya que el perro nunca puede estar más de dos horas sólo y hay que tener disponibilidad para llevarlo al centro de entrenamiento cuando se solicite, entre otras cosas, pero a cambio, la Fundación se ocupa de los gastos de alimentación y veterinarios del animal.
“Es muy gratificante comprobar que un cachorro educado por ti ha concluido su formación y guía con seguridad a una persona con ceguera por las calles de cualquier ciudad española”, explican desde la Fundación ONCE.
Acompañando a la familia
Cuando una familia adopta a un cachorro sabe de antemano que, en unos diez meses, tendrá que devolverlo a la Fundación. Durante este periodo su labor consistirá en sociabilizar al perro, es decir, enseñarle a ser un perro limpio, obediente, educado y afectuoso.
Para ello el perro acompañará, de manera habitual, a la familia en sus salidas más frecuentes, para que se acostumbre a entrar en las tiendas del barrio, a los grandes almacenes, al cine, al transporte público, etc. El cachorro llevará una identificación con la que le permitirán acceder a cualquier sitio.
Una vez el perro vuelva a la escuela y pasé por una formación especializada, las familias podrán ir conociendo la evolución del cachorro, podrán visitarlo y serán invitadas a conocer a la persona a la que guiará durante los próximos años.
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