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Mujeres inmigrantes + microcréditos, una oportunidad para salir adelante

Por: Redacció el 20/05/04 17:12
Tiempo estimado de lectura : 5 minutos
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Tras invertir hasta el último euro de sus ahorros, un grupo de mujeres extranjeras residentes en España muestran cómo han conseguido hacer realidad su deseo de establecer una pequeña empresa con la ayuda de microcréditos.

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Mujeres inmigrantes + microcréditos, una oportunidad para salir adelante

Tudolina Abraham, responsable del restaurante "Tomis"

Lo han apostado todo. Han invertido hasta el último euro de sus ahorros, han conseguido financiación, han estudiado las leyes y procedimientos españoles y han vencido la desconfianza de la que muchas veces son víctimas. Todo para crear una pequeña empresa propia que les permita un mejor sustento y la posibilidad de crear puestos de trabajo.

Así son muchas de las mujeres inmigrantes que han recibido el apoyo del Banco Mundial de la Mujer, una institución que se estableció en 1983 en España con el objetivo de asesorar y apoyar el autoempleo para las mujeres.

El Banco Mundial de la Mujer trabaja con mujeres que necesitan información y ayuda para hacer realidad ideas de negocios. Las guían en temas financieros y legales, a la vez que las ayudan a obtener subvenciones y ayudas a las que pueden optar como empresarias.


Un restaurante con sabor rumano

Desde que Andra –nombre por el que es más conocida Tudolina Abraham- llegó a España hace cinco años, la idea de tener un negocio de comida propio en Madrid le quitaba el sueño. Pero sólo a finales del año pasado pudo abrir las puertas de “Tomis”, su propio restaurante de platos rumanos tradicionales, ubicado en la zona de la glorieta de Bilbao, en Madrid.

Antes de encontrar la ayuda y asesoría del Banco Mundial de la Mujer, Andra y su esposo realizaron todo tipo de oficios varios, especialmente en construcción y en servicio doméstico. Con sus trabajos lograron ahorrar una suma considerable, pero no la suficiente para comenzar un negocio; así que ambos se dedicaron a buscar posibilidades hasta llegar a un CASI, Centro de Asistencia al Inmigrante, en el que le recomendaron a Andra acercarse al Banco Mundial de la Mujer.

Gracias a la asesoría que encontraron en esta organización, accedieron a un microcrédito, le dieron forma a su idea y con el proyecto del restaurante en las manos se pusieron en la tarea de encontrar un local en una buena zona. Y ese fue el primer obstáculo que tuvieron que vencer. El hecho de ser rumanos generaba desconfianza en los dueños de los inmuebles. Estuvieron un año tras un local en Plaza de España y, cuando estaba casi listo el contrato, el propietario se negó en el último momento.

“Fue difícil encontrar a alguien que confiara”, explica Andra y agrega: “pero como sabíamos que es difícil encontrar un empleo con perspectiva, seguíamos buscando”. En octubre pasado encontraron el lugar donde están hoy y, aunque el restaurante funciona bien, ha sido más difícil de lo que esperaban. “Es duro, es un proceso lento, especialmente porque nadie te conoce, aunque nosotros hemos repartido publicidad. Incluso si fuera a comenzar sabiendo cómo es, lo pensaría dos veces”, comenta Andra.

Aunque el optimismo ha bajado un poco y por ahorrar gastos tuvieron que prescindir de dos empleadas y trabajar los dos todo el tiempo, aprecian el esfuerzo que están haciendo y esperan continuar durante mucho tiempo con su restaurante. “Mi esposo sigue trabajando en la construcción, porque por ahora no tenemos beneficios y nosotros tenemos una niña de siete años”.

El reto que ha significado para esta pareja de rumanos trabajar y administrar su propio negocio en el que han invertido absolutamente todo lo que tienen les ha llevado a buscar otras opciones de negocio. “Estamos en contacto con una persona del Banco Mundial de la Mujer que nos recomendó una empresa que trabaja exhibiendo obras de arte en bares y restaurantes. Vamos a hacer inauguraciones de exposiciones aquí para que venga más gente”, concluye Andra.

Una colombiana emprendedora

Paloma Piris salió de una ciudad colombiana huyendo de amenazas contra su vida. Después de consultar con varias organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, éstos le aconsejaron salir del país. Llegó a una ciudad española donde tiene familia.

Aunque entre sus planes no estaba emprender un negocio y apenas contaba con el dinero suficiente para subsistir, los miembros de una organización que trabaja con inmigrantes la convencieron para hacer un curso de creación de empresas que organizan las cámaras de comercio. Durante su capacitación presentó tres propuestas de negocios y, después de muchos estudios de viabilidad, los asesores le recomendaron crear la agencia de trabajo doméstico de la que hoy es propietaria.

En el Banco Mundial de la Mujer, Paloma solicitó asesoramiento. “Les dije que necesitaba apoyo, que acababa de crear una empresa y estaba a punto de cerrarla”.

En el Banco encontró asesoría para hacer publicidad y hoy, pocos meses después de abrir la agencia, tiene un plan de negocio viable que le ha servido para continuar con la agencia. “Tengo un presupuesto mensual para publicidad en gacetas locales y todos los fines de semana viajo a diferentes localidades a repartir volantes”.

El negocio va viento en popa. Paloma aplica allí todo lo que ha estudiado sobre cómo emprender un negocio en España, conoce a fondo la ley de empleadas domésticas e incluso ha aplicado sus propias técnicas de estudio de mercado. “Antes de comenzar me fui a todas las agencias de Madrid. En algunas dije que yo estaba buscando una persona para que trabajara en mi casa y en otras fui a solicitar trabajo. Así conocí el panorama de este negocio”.

Paloma Piris está contenta con su agencia. Desde Colombia, su familia la apoya. De hecho, es ésta quien se ha encargado de crear el logotipo y la imagen del negocio, aunque ha descubierto que tener acento colombiano es una desventaja, “algunas personas, cuando se enteran de que no soy española, no vuelven a llamar. Pero yo me las ingenio cuando sé que por ser colombiana voy a perder un cliente, les digo a mis amigas españolas que se hagan pasar por las dueñas de la agencia. Así la gente confía más. Ha sido difícil llegar a los clientes y que conozcan la profesionalidad y la seriedad de mi trabajo”.

Más allá de estas dificultades, Paloma está contenta con su agencia y ya está estudiando implementar otros servicios, como cursos de cocina española para las mujeres que buscan trabajo de empleadas domésticas, a la vez que está buscando la forma de ayudarles. “Quiero ofrecerle a los empleados viajes a lugares cercanos como Toledo o Segovia. He encontrado que muchas de las personas que vienen en busca de trabajo están muy tristes y algo frustradas con la actividad que realizan para subsistir, así que algo de esparcimiento les sería de ayuda. También quiero ofrecerles seguros colectivos de vida y accidentes, porque por ley tienen que tener seguridad social pero no estos seguros”.

Ahora es Paloma quien aconseja a otras mujeres extranjeras que se arriesgan a crear su propio negocio: “Hace poco vino una chica ecuatoriana y en su CV decía que había manejado su propia frutería en Ecuador. Cuando yo leí esto, le comenté de la existencia del Banco Mundial de las Mujeres y la animé para que fuera a asesorarse.”

Más información

Banco de la Mujer, filial española

Canal Solidario- OneWorld España

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