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Pérez Esquivel: “El hambre es una forma de violencia, como la exclusión social y el analfabetismo"

Por: Redacció el 21/05/04 14:30
Tiempo estimado de lectura : 8 minutos
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El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y el presidente de Justicia i Pau, Arcadi Oliveres, reflexionan en esta entrevista sobre la guerra de Irak, el descrédito de la política y las ONG y la necesidad de trabajar por la Paz.

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Pérez Esquivel: “El hambre es una forma de violencia, como la exclusión social y el analfabetismo"

Adolfo Pérez Esquivel i Arcadi Oliveres / Revista ACCENTS

Adolfo Pérez Esquivel es escultor, arquitecto y Premio Nobel de la Paz 1980. Este 2004 hace 25 años que fue liberado tras más de un año de torturas de la dictadura argentina, y de estar a punto de ser ejecutado siendo lanzado desde un avión (la presión internacional lo salvó por los pelos) y está a un año vista de celebrar las bodas de plata de la entrega del galardón sueco. Además, hay que recordar que el año 1995 el Gobierno socialista de Felipe González (cuando los socialistas todavía estaban a favor del diálogo) pidió a Pérez Esquivel ser el interlocutor del Estado con ETA. Ni que decir tiene que desde entonces ha sido despreciado e insultado por la derecha española. Arcadi Oliveres es catedrático de economía de la UAB y presidente de Justicia i Pau.


En esta entrevista, publicada y cedida por la revista ACCENTS, los dos reflexionan sobre la guerra de Irak y la mobilización ciudadana, el descrédito de la política y de las ONG, y la cultura de Paz, entre otras cuestiones.


Ahora que ya ha pasado más de un año, ¿qué análisis hacéis de los movimientos pacifistas surgidos en Cataluña contra la guerra de Irak?

Pérez Esquivel: De hecho yo estaba aquí. Había mucha motivación, no sólo aquí, sino en todo el mundo. Fue un poco la iniciativa que surgió en el Foro Social Mundial de Porto Alegre dónde todos los participantes nos comprometimos al regreso a nuestros países a motivar para que se pudiera realizar una acción colectiva que pudiera tener una resonancia internacional contra la guerra.

Creo que por primera vez se consiguió un acto muy fuerte de unidad y conciencia colectiva de los pueblos del mundo frente a la locura de la guerra que todos sabíamos que más que estar dirigida a frenar a un dictador como Saddam Hussein estaba dirigida por intereses políticos y económicos. Pero, sobre todo, la gente estaba diciendo “no” contra las guerras y las consecuencias que puedan tener en la vida de los pueblos. El análisis que podamos hacer de todo pone en seria crisis la democracia que dicen que vivimos. Primero, porque si los gobiernos no saben escuchar a sus pueblos y funcionan desde el autoritarismo están destruyendo los valores de la democracia. Otro tema que surge es el rol de los medios de comunicación masivos que responden a determinados intereses políticos y económicos.


¿Qué papel tendrían que jugar los partidos políticos?

Pérez Esquivel: Hay un descrédito muy grande de los partidos tradicionales. Esto pasa en todas partes. Hace falta hacer una revisión profunda de las democracias. En América Latina estamos en este debate: sobre lo que son las democracias representativas, que no representan a nadie, sólo a sectores de intereses económicos y políticos, y sobre las democracias participativas en las que los ciudadanos dejan de ser espectadores para pasar a ser protagonistas. Todas las fuerzas sociales se tienen que traducir en alternativas políticas y no quedarse únicamente en la reivindicación puntual, sino en la transformación social, y esto sólo se puede hacer desde el pensamiento filosófico de valores. El gran fracaso está en no tener claro ni a dónde vienes ni a dónde vas.


En las concentraciones que hicimos hace un año en las plazas de nuestros ayuntamientos, leímos diferentes textos contra el ataque. Entre ellos una carta que Adolfo dirigió a Bush. Con la perspectiva que nos da el tiempo, ¿qué le diría ahora a él y a Aznar?

Pérez Esquivel: La mentira se puso en evidencia y no han tenido ningún arrepentimiento por haber masacrado pueblos inocentes como el afgano o el iraquí sólo para fortalecer su hegemonía mundial y el militarismo. Construyeron un proyecto de muerte y no de vida. Y como decía en aquella carta, llegará el día en que serán enjuiciados por los crímenes contra la humanidad, porque la justicia al final siempre llega, aun cuando ahora se sientan seguros. El pensamiento sin sentimiento es la gran tragedia de la vida y ellos han apostado por esto.


Cada vez se duda más de todo. Del descrédito de la política y de los políticos, se ha pasado a la sensación de no saber a quien creer. Lo mismo empieza a pasar con las ONG.

Pérez Esquivel: Hay una campaña muy fuerte de desprestigio de las organizaciones sociales y los organismos no gubernamentales; que son el blanco de esta estrategia de destruirlos, captarlos o someterlos. Y es la base ideológica de la misma doctrina en la seguridad nacional que implantaron en América Latina las dictaduras y que hoy, al no haber un oponente como supuso en su momento la polarización de la Unión Soviética, las hipótesis de conflicto están dirigidas contra aquellos sectores de la sociedad que se oponen al sistema. Han de conseguir identificar enemigos mediante las mentiras del desprestigio como se hizo en el caso de Irac con las armas de destrucción masiva.


Arcadi Oliveres: Estoy absolutamente de acuerdo e incluso diría que hace falta dar prestigio a la política. Si la política se ha desprestigiado es porque los que tienen cargos políticos sirven a intereses privados y no públicos. Respecto a las ONG creo que han caído en dos problemas, uno de muy minoritario pero existente son las ONG que se han creado para responder a intereses personales. Hay ONG españolas que se han creado para que sus directores cobren un sueldo cada mes. Cosa que es muy digna, pero no ejercen de ONG.

El segundo problema, este más extendido, es que las ONG para sobrevivir necesitan fondos públicos y, en muchas ocasiones, estas ONG no se atreven a ser demasiado críticas con las administraciones públicas que les dan los fondos. Y entonces, en lugar de ser críticas con el sistema, acaban siendo lo que con mucho sentido del humor se ha denominado “servicio post-venta”, es decir, va el Gobierno a Guinea y destroza una cosa y después va una ONG a arreglarla. Finalmente hay un tercer grupo que ni son negocios particulares ni servicios post-venta, sino que tienen proyectos adecuados y trabajan correctamente.


¿Como se puede trabajar por la cultura de la paz sin esperar “la excusa” de una guerra?

Pérez Esquivel: La paz no es la ausencia de conflicto, sino la forma de resolver el conflicto a través del entendimiento. Es una dinámica permanente de vida, de relaciones humanas. Quizás nunca llegaremos a encontrar la paz absoluta en un mundo de hombres y mujeres con aciertos y errores, pero primero tenemos que construir la paz en nosotros mismos, nadie puede dar aquello que no tiene. También te diré que la paz no tiene que buscar la uniformidad. La misma diferencia es la riqueza de los pueblos en la conciencia colectiva. Cuando acaba la guerra no se ha conseguido la paz, el conflicto llega a otro nivel. En Irac ya no hay la locura de los bombardeos, pero el conflicto continúa porque no se ha sabido como solucionarlo.

La cultura de la paz tiene que ver con el ejercicio del poder y la libertad. Pero, ¿cómo entendemos el poder? ¿El poder entendido como dominación o el poder entendido como servicio? Si hablamos de revolución es como girar la rueda del poder. Aquello que está debajo lo ponemos arriba y viceversa, pero si repetimos el mismo mecanismo de poder-dominación todo sigue igual. Este es el cambio de pensamiento que hace falta.


Arcadi Oliveres: Se tiene que buscar la paz en un sentido positivo, y esto requiere de unos condicionamientos previos. Como dice el amigo Frederic Roda la paz es un “bien de segundo nivel”. Hay paz en sentido positivo cuando se reúnen otros bienes previamente. Como por ejemplo los derechos humanos, la justicia social, el desarrollo de los pueblos, el respeto medioambental, la igualdad hombre-mujer, etc. Hace falta estudiar las causas para prevenir los futuros conflictos. Vicenç Fisas ya lo dice. Tendríamos que leer cada año el informw dw Amnistía Internacional para saber dónde habrá la próxima guerra. Los desequilibrios son el “caldo de cultivo” de las guerras.


Pérez Esquivel: El otro problema es que nosotros tenemos una cultura violenta. Hay estudios sociológicos realizados en EE.UU. que dicen que un niño de los 4 a los 18 años ha visto más de 40.000 escenas de violencia por televisión. Por otro lado, la enseñanza de la historia siempre se hace a través de las guerras. Los niños aprenden que los guerreros son los héroes. La gente se olvida de los héroes cotidianos como nuestras madres y abuelas. Mi heroína era mi abuela, una indígena guaraní. Subió toda la familia a la vez que cuidaba la tierra todos los días de su vida. La gente se olvida de los héroes cotidianos. Ellos no recibirán ningún premio ni ningún monumento de bronce. Creo que la cultura por la paz empieza por la educación en las escuelas y en las familias, no desde la competencia sino desde la cooperación, no el mercantilismo sino la solidaridad.


¿Se puede justificar la violencia cuándo es el último recurso en defensa de las libertades?

Pérez Esquivel: Yo no soy partidario de la violencia. Pero creo que hace falta redefinir qué es violencia. Generalmente se habla de violencia física pero el hambre también es una forma de violencia, como lo es la exclusión social, el analfabetismo. Son formas de violencia y de terrorismo que a menudo olvidamos.


Usted Adolfo siempre defiende el pensamiento propio delante del pensamiento único dominante.

Pérez Esquivel: Estamos muy dominados por el pensamiento ajeno y no sabemos ver los valores que tienen nuestras propias culturas y para ello hace falta tener la conciencia crítica para, como dice este gran amigo y teólogo Gustavo Gutiérrez, poder “beber de nuestro propio pozo”, de las propias fuentes.


Arcadi Oliveres: Y por desgracia, a través de los medios de comunicación, cada vez penetra más el pensamiento único. Hoy podamos saber el nombre de cinco cantantes o de cinco jugadores de baloncesto norteamericanos pero en cambio no sabemos el nombre de ningún poeta egipcio o indio, dos culturas mucho más ricas que la respetable, pero muy joven cultura norteamericana.


Pérez Esquivel: Este pensamiento único es la muerte de las culturas propias y la masificación. Como dice Eduardo Galeano: “En un mundo sin alma los pueblos no existen, existen los mercados. En un mundo sin alma, las personas no existen, existen los consumidores”. La gran revolución del siglo XXI es el pensamiento y la creatividad.


Arcadi Oliveres: Creo que jugamos con un elemento favorable y otro en contra. Para llegar a este pensamiento único tenemos los grandes medios de comunicación, en cambio, para facilitar el pensamiento creativo creo que internet está abriendo puertas. Cualquiera puede difundir ideas.


Pérez Esquivel: Por ello el sistema se está encargando de empezar a controlar los medios alternativos. Cada vez se están perdiendo más las libertades. Creo, pero, que no todo está perdido, hay una serie de caminos alternativos. Hace falta elaborar nuevos paradigmas para la construcción social. El fracaso de la política actual es que no saben ver nada más que lo “mediático” y no tienen conciencia de construcción social. Sinceramente, creo que los políticos han perdido la utopía.

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