¿Por qué se originan las plagas de la langosta y por qué se ceban con el norte de África?
La amenaza de las plagas de langostas puede acabar con casi la mitad de los pastos, el 20% de las cosechas y el 25% de la producción en África occidental. Pero la FAO sólo ha recibido la mitad del dinero comprometido por sus donantes.
El Gobierno de Israel ha donado a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) 200 litros de insecticida para erradicar los enjambres de langostas que acampan por los cultivos del sur de la Franja de Gaza y el este de Rafah. Un gesto que dentro del actual proceso de acercamiento entre israelíes y palestinos tras la muerte de Yasir Arafat, ha llevado las langostas a primera plana. Antes de Gaza, estos saltamontes ya habían visitado el país vecino. Entonces, cinco aviones de las Fuerzas Armadas israelíes rociaron de insecticidas el vasto desierto del Neguev para exterminar la plaga.
Por otro lado, Mauritania, a más de 4.000 kilómetros de Tel Aviv, es y ha sido la región más devastada visto el panorama desolador que las plagas de langostas dejan en sus cultivos. Pero eso no lo hemos visto. Mauritania ha sido uno de los puntos de partida de una plaga de langostas calificada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) como la peor que ha sufrido el África Occidental en los últimos quince años.
Son miles de millones de insectos (de entre 30 y 60 milímetros) apilados a lo largo de casi 40 kilómetros en busca de cultivos de los que vive la población agrícola mauritana y que han sido castigados ya por años de sequías y malas cosechas. “Tengo una familia grande, 20 personas dependen de mi dice a la FAO Amadou Binat Tima, agricultor mauritano de 82 años. No tengo hijos en la ciudad que me puedan mandar dinero. Si las langostas devoran mi cultivo será una catástrofe”. El país cuenta ya con más de un millón y medio de hectáreas inútiles para el cultivo, es decir, un 80 por ciento de las cosechas que ha dejado ya a un millón de personas bajo la amenaza del hambre.
Si es del África Occidental en su conjunto de la que hablamos, la amenaza de las plagas de langostas puede acabar con casi la mitad del terreno dedicado a los pastos, el 20 por ciento de las cosechas y el 25 por ciento de la producción total.
El porqué de las plagas
Pero, ¿por qué se originan las plagas y por qué se ceban con esta región? Estudios de la Universidad de Oxford han ofrecido recientemente una explicación de por qué un animal solitario, tímido y sedentario decide un día ser gregario en una plaga millonaria. Un pequeño punto sensible en sus patas traseras, estimulado con algo de compañía es el que empuja la timidez de este insecto hacia la destrucción de campos de cultivo a una velocidad de 200 kilómetros/día.
Y si las condiciones meteorológicas acompañan, si llueve y la tierra mojada se hace fértil para esconder sus huevos, las hembras, en un máximo de cuatro ocasiones, ponen hasta 70 huevos de una vez. Se multiplican a marchas forzadas hasta agrupar colonias de una tonelada de media y con estómago para comer al día lo mismo que 2.500 personas.
Las mismas langostas que hoy, por haber tocado tierra europea o haber alcanzado Palestina, disfrutan del favor de los medios de comunicación, ayer nacían entre las cumbres del Gran Atlas marroquí y el corazón del Sáhara. Eligieron descender hasta Mauritania persuadidas por la altura de la cordillera marroquí y empujadas por los vientos del norte que corrigieron su camino hacia el este para llevarlas a las puertas de Oriente Medio. Pero eso ya lo sabían en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
Desde hace 50 años, este organismo combate las plagas de langostas. Desde mediados de 2003, por cómo el clima había favorecido la reproducción de estos insectos en el sur magrebí sabían que la plaga alcanzaría tintes bíblicos en el África Occidental. Han calculado en 100 millones de dólares el coste de los esfuerzos de fumigación y suministro de insumos agrícolas, y han aportado de su cosecha seis millones. Hoy, la FAO sólo ha recibido la mitad del dinero comprometido por sus donantes.
Hasta la fecha, los plaguicidas han alcanzado 2,2 millones de hectáreas. El trabajo continúa porque se teme que sin previsión la plaga sea aún peor durante el próximo año. Y previsión significa formar a personal local capacitado, almacenar plaguicidas, supervisar las zonas de cría de la langosta y luchar contra el insecto de forma selectiva. Pero para ello hace falta dinero.
“El objetivo afirma Mahmoud Solh, Director en la FAO de Producción y Protección Vegetal es evitar que los cultivos de los países del Magreb sufran daños y reducir el número de colonias de langostas que durante la primavera se forman en sus zonas de reproducción”. El objetivo es también saber dónde acampan aún las langostas cuando hayan dejado los cultivos de Palestina.
Canal Solidario-OneWorld, 2004
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