¿Qué pasó con sus familias? La verdad bajo la tierra
“El 25 de enero de 1982, al amanecer, llegaron los soldados. En ese triste día mataron a mi mamá y a cuatro de mis hermanitas con armas y prendieron fuego a la casa. Los hombres no estaban presentes, porque la mayoría estaban en la costa o trabajando en la milpa. Los otros, por temor al Ejército, no se quedaban en la casa y se escondían en el monte, dejando a las mujeres y a los niños en la aldea pensando que los soldados no les iban a hacer ningún daño. Al día siguiente, en la mañanita, mi papá con otros vecinos vinieron a enterrar a la gente.”
Quien relata esta escena es Julia de León, una mujer maya-ixil de 45 años, víctima de la guerra que durante más de 20 años asoló Guatemala. Tras perder a su madre y a sus hermanas, Julia se refugió con su padre en las montañas, con los soldados del Ejército tras ellos, y así vivieron durante diez años organizados como Comunidades de Población de Resistencia.
Como Julia de León, miles de personas sufrieron los efectos de la violencia durante años en Guatemala. Este país centroamericano vivió una guerra civil entre 1961 y 1996 que, según la Comisión de Esclarecimiento Histórico, supuso la muerte de más de 200.000 personas, 667 masacres, el desplazamiento de 1,5 millones de personas y el exilio de 150.000. Un total de 430 aldeas fueron borradas del mapa y todavía hoy no se sabe dónde están otras 45.000 personas.
Para sacar a la luz todas estas historias, la fundación Photographic Social Vision, junto a la editorial Blume y la Asociación Centro de Análisis Forense y Ciencias Aplicadas (CAFCA), impulsan el proyecto ‘La verdad bajo la tierra. Guatemala, el genocidio silenciado’. Durante dos años, el fotógrafo Miquel Dewever-Plana ha documentado el proceso de exhumación de numerosas víctimas y, a partir de ese trabajo, se ha publicado un libro con el mismo título que el proyecto, se ha montado un documental de denuncia y se ha organizado una exposición de fotografías que ya ha pasado por ciudades como París, Perpiñán y Barcelona.

El objetivo de la iniciativa es “sensibilizar sobre el dolor y el sufrimiento de los supervivientes de las masacres y los familiares de los desaparecidos, así como sobre las consecuencias psicológicas provocadas por la tragedia”, recuperar la memoria histórica y fomentar el debate y la reflexión. Para ello, el proyecto pone nombre y apellidos a las víctimas y saca a luz sus historias.
Así, se conocen situaciones como las que vivió Julia de León. O como la de Sebastián Guzmán, que en 1981 huyó del Ejército a las montañas y tres años después allá murieron “de frío y de hambre” sus padres y una hermana. Con 17 años Sebastián se casó y al poco tiempo una bomba acabó con la vida de su mujer y uno de sus dos hijos. Para él, explicar su historia proyectos como ‘La verdad bajo la tierra’ es importante porque “aunque tal vez el Gobierno no reconozca su responsabilidad” con iniciativas de este tipo “ya tenemos frente a la opinión pública las pruebas de lo que nos hicieron vivir”.
“Ojalá que Lucas García y Ríos Montt, que fueron los responsable de todo este sufrimiento, terminen en la cárcel, que es el único lugar que les corresponde. Es la única justicia que pedimos”, añade Julia de León.
Para otras miles de familias guatemaltecas, en cambio, su principal objetivo todavía es encontrar a sus hijos, padres, hermanos o tíos que desaparecieron durante el conflicto. Es el caso de Calín Tamup, que hace 24 años vio cómo secuestraban a su padre y que aún no sabe dónde lo enterraron. “Pero lo seguiremos buscando –dice-, porque hasta ese día no podremos empezar a curar nuestras heridas.”
Elecciones en septiembre
Resarcir a las víctimas del conflicto es uno de los retos del Gobierno que, el próximo 9 de septiembre, elegirá el pueblo guatemalteco. De momento, las encuestas afirman que el candidato de centroizquierda Álvaro Colom obtendría en las elecciones cerca del 40% de los votos, la cantidad necesaria para ganar los comicios en la primera ronda de votaciones.
Del resto de candidatos destacan Otto Pérez Molina, general retirado y líder del Partido Patriota, así como la premio Nobel de la Paz y defensora de los derechos indígenas Rigoberta Menchú, que según las encuestas está lejos de ganar las elecciones.
Gane quien gane, el próximo Gobierno de Guatemala tendrá como reto reducir los niveles de pobreza, que afectan al 60% de la población y en especial a la población indígena. De seguir así, según la ONU, el país no alcanzará los Objetivos del Milenio.
A esta realidad se añade también el alto nivel de violencia que vive el país y que denuncian organizaciones como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, que critica las “amenazas” que recibe la Asociación Centro de Análisis Forense y Ciencias Aplicadas por trabajar en la exhumación de las víctimas del conflicto, y como Casa Alianza, entidad que hace unos meses advertía de muchos casos de asesinato de menores y jóvenes en el país.
¿Qué PueDo HaCer yo?
Lee el libro La verdad bajo la tierra. Guatemala, el genocidio silenciado para conocer más testimonios de este conflicto
También puedes leer El ruido de la milpa, libro que recoge experiencias organizativas de Guatemala y de Chiapas, El Salvador y Nicaragua
Más información:
Acuerdos de Paz de Guatemala
Photographic Social Vision
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Guatemala
Centro de Reportes Informativos de Guatemala (CERIGUA)
Enlaces a webs que denuncian genocidios y desapariciones
Lee otras noticias sobre Guatemala publicadas en Canal Solidario
Canal Solidario-OneWorld 2007
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