Ronaldinhos y pucheros
José Luis Rodríguez y Manuel Enciso, de Andalucía Acoge, comentan el privilegio de ciertos futbolistas para lograr su permiso de trabajo en España, frente a las largas esperas en la tramitación para el resto de trabajadores inmigrantes.
Este fin de semana comienza la liga. Ya iba siendo hora, porque en el espacio dedicado al fútbol ya no se sabía como estirar más el llamado mercado de fichajes. Puestos a informar, se podía dedicar algún tiempo a analizar una noticia de interés que acaba de producirse…
El BOE publicó recientemente unas instrucciones para autorizar la residencia y el desarrollo de actividades laborales deportivas profesionales por extranjeros no comunitarios. Hablando en plata, se ha modificado de facto la ley de extranjería para autorizar la actividad laboral a estos futbolistas con la mera solicitud del permiso de trabajo, sin esperar a su resolución, como se exige para el resto de actividades laborales.
Es evidente que se han atendido a las presiones de las diferentes federaciones deportivas que temían empezar la temporada sin que sus flamantes y millonarios ases del balón pudiesen pisar el campo por la lentitud en la tramitación de los permisos de trabajo. Los argumentos los resume el BOE en tres: el fomento del deporte (Art.43.3 de la Constitución), el tratarse de una actividad con gran arraigo social y el hecho de que el Estatuto de los Trabajadores regula esta relación laboral como especial.
Los tres argumentos son irrefutables y es de alabar el interés para que estas personas puedan comenzar la liga de forma legalizada, con su alta en la seguridad social aún sin tener concedido el permiso, pero sería bueno poder extender esta medida a otras actividades que pudieran cumplir los mismos tres argumentos.
Pongamos por caso el Servicio Doméstico. Nuestra constitución en su artículo 39 asegura la protección social de la familia y la protección de la infancia y el artículo 49 exigen una política de tratamiento, integración y atención a los disminuidos, así como el 50 promueve el bienestar y cuidado de los ancianos. Por otro lado las labores de cuidado de los menores y ancianos facilita el ejercicio profesional de muchos españoles y aún más españolas que siguen siendo las que dedican más a las tareas del hogar. ¿No es esta una actividad social de más calado que la deportiva? La importancia social la dictan los números de la Seguridad Social: cerca de 210.000 extranjeros (más del 13%) están dados de alta en el régimen de empleados de hogar que, por cierto, también el Estatuto de los Trabajadores reconocen este régimen como especial.
Hace unas semanas denunciaban algunas organizaciones (Andalucía Acoge entre ellas) esta lentitud en la tramitación que está causando graves problemas a muchos inmigrantes, empresarios y hogares españoles, pues llevan esperando más de un año algunas de las resoluciones de solicitud de permiso. Puestos a escuchar a los agentes sociales, y una vez atendidas las federaciones deportivas, sería bueno extender la medida a otros colectivos menos mediáticos pero no menos importantes para la sociedad.
Andalucía Acoge 
Canal Solidario-OneWorld, 2005
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