¿Sabes que la solidaridad también viaja en avión?
La solidaridad también se hace su espacio en los aviones. Lourdes Ros, presidenta de Aviación Sin Fronteras España, nos cuenta cómo funciona esta ONG y uno de sus voluntarios nos relata su experiencia.
Cada vez los viajes en avión son más frecuentes, para muchos es prácticamente un medio de trasporte habitual, para otros; pilotos y auxiliares de vuelo, el avión es su lugar de trabajo.
Un grupo de estos trabajadores en España también lo han convertido en el canal de ayuda; uniendo su sentido de la compasión con su profesión, me refiero a Aviación Sin Fronteras España (ASF). Una asociación que colabora con otras ONG a través de sus distintos programas y llevando a cabo los propios, todos ellos haciendo uso de la aviación como motor.
Lourdes Ros, es su presidenta y con quien conversé sobre la ONG y su funcionamiento. Me contó sobre Alas de Esperanza, el programa estrella como ella lo califica; de este se benefician niños enfermos de países en los que no tienen recursos para ser intervenidos quirúrgicamente –África principalmente- y que vienen a España en busca de incrementar sus expectativas de vida.
Una vez otras ONG ya han realizado las gestiones tanto en los países de origen como en España, solicitan a ASF el traslado. Aquí el aporte consiste en que uno de sus voluntarios realiza un viaje en calidad de pasajero, con este pequeñín a su cargo.
Lourdes dice que, es algo delicado y al que ponen un cuidado; estos niños requieren un trato especial por su condición, por eso siempre buscan al mejor acompañante posible. Contado así parece simple, pero significa mucho; es la posibilidad que un niño llegue desde países como Togo hasta un hospital español y sin ningún tipo de coste, pues los gastos son sufragados por ASF gracias a sus colaboradores.
Los aviones, aunque sean vuelos comerciales, también trasportan mercancías; en este caso lo trasportado son medicamentos que obtienen por donativos. Estos son cuidadosamente revisados por farmacéuticos que colaboran con ellos y enviados con un voluntario al país de destino, asegurándose que llegan a manos de quien corresponde. Luego de ello dan un reporte detallado sobre la recepción al donante.
El interés por hacer las cosas bien va más allá, siempre tratan de optimizar los recursos y medir el impacto que la acción tenga. Tal es el caso de la ropa, prefieren comprarla en el lugar y así favorecer el mercado local. Para uno de sus programa propios, el de alfabetización en Burkina Faso, se encargan de compara allí todo lo que los niños necesitan para ir al colegio; aunque tenga un coste mayor. Comenta Lourdes que, pese a no contar con grandes sumas de dinero, no aceptan cualquier donativo si no tienen la certeza que podrán emplearlo. En ocasiones de catástrofes naturales sí reciben ropa, mantas y zapatos; pero sobre todo lo que siempre es muy bien recibido por ellos son medicamentos y fórmulas lácteas infantiles.
Tomar un avión no siempre es para ir a otro país y los vuelos domésticos forman parte de las actividades de ASF en Alas de la Sonrisa. Consiste en llevar a niños residenciados en España, que padecen enfermedades crónicas y que pasan largos periodos hospitalizados. Van a otras ciudades; en las que visitan hangares, servicios de catering, museos, parques etc.
Luis Berasategui, es uno de sus voluntarios y entre las experiencias que más recuerda está la de Andalucía, con un grupo de niños pacientes oncológicos. Uno de ellos le habló de la muerte con total naturalidad y como un hecho con el que vive. Uno de los niños le contó con total normalidad que, ese avión de juguete que él tenía, se lo había regalado su amiguito del hospital; quien había fallecido hacía solo una semana.
Por razones culturales, se atribuye el cuidado de los niños a la mujer; sin embargo, Luis es un piloto que no tiene hijos, quien tampoco tiene reparo en hacer un viaje al lugar que sea acompañando al niño; por el contrario durante nuestra charla manifestó que le gustaría disponer de más tiempo para dedicarle a el voluntariado. Al igual que él, buena parte de los voluntarios de ASF son hombres.
Cuando Luis cuenta sus experiencias como voluntario, su cara se llena de recuerdos. El último es el de su viaje a Bolivia para llevar medicamentos. Como es norma para ellos, el minucioso proceso de entrega de esos 27 kilos de ayuda le dejo ver que los fármacos disponibles en el hospital de niños quemados eran menos que los que había llevado él.
Los niños nunca le han pedido nada, por el contrario han compartido con él hasta su comida, como relata lo vivido con Hamady. Compartir nuevamente con estos bolivianos de su última visita fue la promesa realizada. Tres días fueron suficientes para conocerse. La cita será en diciembre y para lo que solo necesita el tiempo libre.
Hace 5 años vio el llavero de la ONG a otro piloto; la curiosidad la resolvió en la web, fue entonces cuando comenzó su etapa de solidaridad y en la cada vez procura involucrar a más.
En la imagen: Voluntario compartiendo con niños en Bolivia
¿Y qué puedo hacer yo?
Entra en la web de ASF y allí conocerás sus proyectos y cómo participar con ellos.
En HacesFalta.org puedes buscar oportunidades de voluntariado.
Puedes inspirarte leyendo otras noticias sobre voluntariado y activismo publicadas en CanalSolidario.org.
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