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Sólo un 5% de los solicitantes de asilo recibe algún tipo de protección en España

Por: Redacció el 20/06/05 14:53
Tiempo estimado de lectura : 6 minutos
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Organizaciones de atención al refugiado proponen un cambio en las políticas de asilo y más atención a colectivos vulnerables como polizones, mujeres o menores no acompañados

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Sólo un 5% de los solicitantes de asilo recibe algún tipo de protección en España

Fotografía de la web de ACNUR / www.eacnur.org

En 2004 se presentaron en España 5.404 solicitudes de asilo, cifra que contrasta con las 9.500 peticiones de 2001, en lo que ya es una tendencia a la baja común en toda la UE. Nigeria, Argelia y Colombia son los tres países de origen del mayor número de solicitantes de asilo, y el 71% de las personas que solicitaron el estatuto de refugiado en España en 2004 procedía de África.

Sólo un 23% de las peticiones de asilo se admitió a trámite y apenas 160 personas obtuvieron el estatuto de refugiado. Muy pocos consiguen acceder a este derecho, aunque cumplan los requisitos.

Esteban Estragó es una de las personas que sí lo consiguió, aunque le costó lo suyo. Paraguayo y nieto de catalanes, tras casi veinte años de activismo por los derechos humanos y sindicales en su país reside en Cataluña como refugiado desde hace ocho meses. Estuvo preso y fue torturado por opositor a la dictadura del general Stroessner. Emigró a España, harto de recibir amenazas de muerte y acoso de las autoridades de Paraguay. Aunque formalmente la dictadura militar terminó en 1989, el hostigamiento a la oposición política y la corrupción siguen siendo prácticas habituales.





”Cuando uno llega aquí es duro. Hay que someterse a un segundo juicio para demostrar tu condición de perseguido”

Estragó es una de las tantas personas en el mundo que se marcha de su país a causa de una persecución política. La salida de Esteban de Paraguay fue dura y difícil: tardó un año en conseguir el pasaporte y la autorización para salir. La llegada fue igual de desagradable: tras ocho meses en España, justo ahora ha recibido el permiso para poder trabajar. Y sigue sin poder reagrupar a su familia: mujer y seis hijos. “Cuando uno llega aquí, es duro. Hay que someterse a un segundo juicio para demostrar tu condición de perseguido”, se queja.

Además, no ha notado aún la solidaridad de las autoridades españolas: “Es fácil recibir a un embajador o a un cónsul de un país, aunque allí se vulneren los derechos humanos; pero a los verdaderos embajadores del pueblo, ni se les recibe ni se les ofrece solidaridad”, asegura.

Estatuto de refugiado, tarea casi imposible

Pocos celebraron ayer que el 20 de junio fue el Día Mundial del Refugiado. Porque conseguir el estatuto de refugiado en España es una tarea casi imposible. La situación se repite constantemente: personas procedentes de África llegan a Ceuta tras atravesar el continente huyendo de conflictos, perseguidas por sus ideas políticas, por sus creencias religiosas o maltratadas por ser mujeres.

Estas personas llegan con otros inmigrantes que cruzan la frontera irregularmente, pero las autoridades españolas con frecuencia tratan a todos de la misma forma –como inmigrantes en situación irregular, por lo que muchos son expulsados automáticamente- y pocos llegan a conseguir que su petición de asilo sea admitida a trámite. La coordinadora de CEAR Cataluña, Àgata Sol, denuncia esta “inmigratización” del refugiado, que en la práctica equipara al demandante de asilo, “una persona que es perseguida y puede correr peligro de muerte si se queda en su país”, con el inmigrante económico.

Prácticamente no existe asesoramiento, asistencia letrada o, al menos, impresos en un idioma que esa persona pueda entender. En muchos casos, los refugiados potenciales ni siquiera conocen la posibilidad de pedir asilo, según las convenciones internacionales suscritas por el Estado español.

Dos años para tramitar una solicitud de asilo

Suponiendo que alguna de estas personas consiga cubrir los impresos y que las autoridades admitan a trámite su solicitud de asilo, se abre una nueva odisea. El pasado año, la Administración admitió alrededor de 5.500 solicitudes de asilo, pero el plazo medio para que se resuelvan está entre dos años y dos años y medio, periodo en el que el solicitante no tiene posibilidad de trabajar y, en muchos casos, tienen que ser atendidos por ONG.





En muchos casos, los potenciales refugiados ni siquiera conocen la posibilidad de pedir asilo

Pero la odisea no acaba ahí. Tras más de dos años de espera, pocas posibilidades tiene el solicitante de que la Administración le conceda el estatuto de refugiado. El pasado año sólo fueron 160 personas, más otras 203 a las que se les concedió asilo por razones humanitarias.

Antonio Hernando, portavoz de Inmigración del Grupo Parlamentario del PSOE en el Congreso, lo reconocía la semana pasada en una rueda de prensa de la ONG de ayuda a refugiados e inmigrantes, ACCEM: “España da protección a un número ínfimo de refugiados al año”.

Carlos Boggio, representante de ACNUR en España, va más allá y pone el dedo en la llaga de un sistema definitivamente ineficaz: “Es muy difícil que una persona por canales legales pueda llegar a pedir asilo”.

Desde CEAR se comparte el diagnóstico y se reclama un cambio de tendencia en las políticas de asilo en España. Esta organización propone un decálogo de actuaciones para invertir la situación, como la ampliación de las vías de acceso al asilo (utilizando por ejemplo el visado por razones humanitarias), garantizar una asistencia letrada eficaz en las fronteras o aumentar los recursos en Ceuta, uno de los principales puntos de solicitud de asilo en nuestro país.

Más asistencia a los más vulnerables

También proponen la asistencia a colectivos más vulnerables, como el de los polizones, o el de los menores no acompañados. Según CEAR, los polizones que llegan a los puertos españoles deberían tener acceso inmediato a asistencia letrada y sanitaria de urgencia. Àgata Sol, de CEAR Cataluña, denuncia que, por ejemplo, su organización no tiene nunca noticia ni recibe aviso alguno de la llegada de polizones al puerto de Barcelona, cuando es evidente que sí llegan.

Sobre los menores acompañados, CEAR propone elaborar un protocolo de actuación entre todos los organismos implicados en su acogida o tutela para averiguar si se trata de un caso que requiera protección internacional.

Un programa de reasentamiento de refugiados, próximamente en España

El parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, anunció la semana pasada durante la rueda de prensa de ACCEM que, en un plazo más o menos corto, se presentará en el Congreso un programa de reasentamiento de refugiados en España, “porque hay millones de personas que llevan años en campos de refugiados sin perspectivas y necesitan que terceros países los acojan”.





”Es muy difícil que una persona por canales legales pueda llegar a pedir asilo”

El programa consistirá básicamente en sistematizar experiencias llevadas a cabo anteriormente, como durante la crisis de los Balcanes, cuando el Gobierno español recibió a 1.000 personas procedentes de campos de refugiados en Croacia.

Este último punto también forma parte de las diez peticiones de CEAR al Gobierno español: “hay que corresponsabilizarse con el resto de países tradicionalmente acogedores de refugiados (como Alemania o los países nórdicos) en la recepción de personas y facilitar su reasentamiento en nuestro país”, aseguran.

El derecho de asilo, en peligro de extinción

Por su parte, Amnistía Internacional denuncia que “las políticas migratorias adoptadas por España y la UE impiden a las personas que huyen de graves violaciones de derechos humanos llegar a España, pedir asilo y obtener protección”. Además, la organización pro derechos humanos cree que en los actuales procesos de expulsión, no se garantiza el principio de no devolución de personas a países en los que hay serios indicios de que se vulneran los derechos humanos.

“Tanto las autoridades españolas, como los medios de comunicación invisibilizan a los refugiados. Mientras se hace referencia al flujo de ilegales, se oculta la realidad de quienes huyen de persecución y graves abusos en sus países de origen. En la Frontera Sur española se rechazan solicitudes de asilo de personas procedentes de países como República Democrática del Congo o Sudán, donde se producen abusos y violaciones de los derechos humanos”, aseguró Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España, durante la presentación del Informe Frontera Sur: El Estado da la espalda a los derechos humanos de los refugiados e inmigrantes.

Más información:

ACNUR-Comité Español
CEAR
ACCEM
Servicio Jesuita a Refugiados
Amnistía Internacional

Canal Solidario-OneWorld, 2005

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