Un estudio analiza las recientes migraciones desde Europa Oriental hacia España
El estudio ‘Nuevos socios, nuevas fronteras’, publicado por Cidob, constata el aumento de migrantes procedentes del Este y su protagonismo en algunos sectores de nuestra economía.
Aún son unos grandes desconocidos por su reciente llegada, apenas 15 años: tras la caída del muro de Berlín en 1989 y con la consecuente apertura de fronteras y los procesos de cambio político y económico se inauguró una ola migratoria desde el centro y este de Europa hacia los países de la UE.
España no ha sido una excepción, sobre todo en los últimos cinco años, con crecimientos anuales de más del 30% en la llegada de inmigrantes desde esa región.
El estudio Nuevos Socios, nuevas fronteras: los procesos migratorios desde Europa Central y Oriental, de Ruth Ferrero y publicado por Fundación Cidob, analiza las causas de esta inmigración y algunos de sus rasgos por comunidades.
Las causas de las migraciones de Europa Oriental a la Occidental parecen claras: además de los profundos cambios geopolíticos de la región (345 millones de personas viven en estados que no existían en 1992 y 43 millones lo hacen fuera de sus fronteras étnicas), desde principios de los 90 estos países afrontaron también la reforma de los sistemas de protección social como rápida transición a la economía de mercado.
Incremento de la pobreza
Ello provocó un crecimiento de las necesidades sociales, un fuerte aumento del desempleo y una disminución de los salarios.
Como resultado de este escenario, la pobreza se incrementó en la zona: mientras en 1989 el número de personas que vivía con menos de cuatro dólares al día era de 14 millones, ahora el total estimado es de más de 140 millones de personas: diez veces más.
Si por algo se han caracterizado las migraciones procedentes de los países de Europa Central y Oriental, ha sido por lo que el estudio denomina la “emigración de las tragedias”, movimientos de población continuos, de huidas y éxodos ligados al miedo y a la opresión.
Otra de las especificidades ha sido, al contrario que en otros países europeos, la ausencia de inmigración: a cambio, “han sufrido una lenta y continua hemorragia de población, una emigración estructural” que ha supuesto una importante fuga de cerebros.
Sobre los tipos de migraciones desde Europa Central y Oriental se pueden distinguir tres: la migración permanente, que implica procesos de reagrupación familiar en los países de acogida; la temporal, formada por estudiantes o trabajadores fronterizos y altamente cualificados que trabajan para grandes empresas o multinacionales, y la conocida como migración incompleta.
Es la de aquellas personas que realizan frecuentes viajes cortos al extranjero para ganar dinero mientras mantienen su residencia en el país de origen, algo bastante frecuente en los flujos de migrantes procedentes del Este.
Niveles educativos parecidos
Y ¿cómo son? ¿Cuáles son los rasgos generales de la inmigración de Europa Central y Oriental en España? Según el estudio de Ruth Ferrero, y a diferencia de otros colectivos, estos extranjeros “comparten un conjunto de valores muy similar al español” y unos niveles educativos generales también parecidos a los de la media española, por lo que todo ello “debería hacer más sencilla la incorporación de estas personas a nuestra sociedad”.
El estudio analiza las características de los cuatro colectivos de Europa del Este con más presencia en España, los procedentes de Rumania, Bulgaria, Ucrania y Polonia. Basta ver el crecimiento de la población rumana en España en los últimos seis años (de 5.000 personas en 1999 a 84.000 en 2004) para comprender la importancia del fenómeno.
La autora del estudio establece unas características comunes a estos colectivos, como la juventud (el 50% no supera los 30 años), el nivel de estudios (que los convierte en el colectivo extranjero con mayor nivel educativo), la tasa de ocupación (del 85%, que ya es superior a la de los españoles y que también es la más alta de los extranjeros) y los tres segmentos básicos del mercado laboral donde se insertan: construcción (28%), servicio doméstico (20%) y hostelería (11%).
Así, por ejemplo, de los polacos (23.000 en 2004), el estudio señala que la gran mayoría se concentra en Madrid y que, en general, tienen ocupaciones que no están acorde con su formación o habilidades profesionales. En el caso de las mujeres, especialmente aquellas que se dedican al servicio doméstico, esto suele provocar sentimientos de humillación y vergüenza que “dificultan su adaptación a las nuevas circunstancias que les toca vivir”.
La incorporación de Polonia a la UE en mayo de 2004 abre nuevas perspectivas y ya es de las más comunidades de extranjeros no comunitarios más privilegiadas, con contrataciones de trabajadores en origen vía contingente.
De los rumanos, que ya son el colectivo más numeroso de Europa Oriental en España y se concentran en Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana, el estudio detecta su carácter familiar y la rápida reagrupación familiar: un 30% de los rumanos en España está escolarizado.
Más información:
Fundación CIDOB
Estudio ‘Nuevos socios, nuevas fronteras’ (formato PDF - 444KB)
Canal Solidario-OneWorld, 2005
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