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Edición estatal Edició Catalunya

Las mujeres gitanas apuestan por la formación laboral

Por: Redacció el 26/04/02 14:31
Tiempo estimado de lectura : 4 minutos

Logotipo de SURT

Con el propósito de apoyar a mujeres en situación de exclusión social y laboral, formarlas y facilitarles el acceso al mercado laboral, un grupo de mujeres decidió crear en 1993 la organización SURT. Nueve años después, decenas de mujeres que han sufrido malos tratos, acaban de salir de la prisión, con dificultades económicas e inmigrantes se han beneficiado de los servicios de asesoramiento jurídico, apoyo personal, formación ocupacional e iniciación al mundo laboral que ofrece la asociación. Los programas de formación profesional de SURT también han llegado a las mujeres de la comunidad gitana de Catalunya.


“Aunque las tendencias van cambiando, muchas mujeres gitanas abandonan los estudios a los once años o asisten a la escuela de forma interrumpida. Muchas asumen responsabilidades de adultos a edades tempranas y prácticamente no tienen adolescencia”, explica la coordinadora de los proyectos para mujeres gitanas de SURT, Purificación Gallardo, quien recalca que esta situación “no es generalizable”. En los últimos dos años, por ejemplo, una decena de chicas jóvenes gitanas (de entre 15 y 24 años) accedió a un curso de formación de ayudante de peluquería con la finalidad de, al acabar el curso, insertarse en el mundo laboral e incluso continuar la formación.


En estos momentos, cinco de las diez jóvenes se encuentran empleadas y otras dos continúan su formación. El objetivo de este programa – conocido como ‘Gitanas abriendo camino’ – es “saber cómo debe ser una enseñanza específica para mujeres gitanas, colaborar con una empresa y reafirmar a la mujer gitana en su comunidad y fuera de ella”; en definitiva “romper estereotipos”, señala Gallardo, quien añade que la experiencia ha sido “buena tanto para las mujeres como para sus comunidades”. De hecho, a final de curso las alumnas organizaron un desfile peluquería en el que desfilaron 40 mujeres gitanas.


En la actualidad, las mujeres gitanas no disponen de los recursos y el apoyo necesario para formarse y entrar en el mundo laboral, ya que como señalan desde SURT hay “muy pocos” programas de este tipo. Además del proyecto para jóvenes gitanas, SURT tiene en marcha otras iniciativas de formación dirigidas a las mujeres gitanas adultas, que lleva a cabo en colaboración con el consorcio de La Mina de Barcelona.


En esta línea, 15 mujeres mayores de edad participan en cursos de “formación polivalente para grandes superficies” y realizan prácticas formativas en compañías de supermercados e hipermercados de Catalunya. Según Purificación Gallardo, está previsto que estos cursos de formación modular continúen y formen a otras 20 mujeres; así como que otro grupo de mujeres gitanas adultas que desean incorporarse más rápidamente al mercado laboral se formen para ser “camareras de piso”. Estas mujeres “priman la inserción laboral porque antes se podía vivir con un sueldo familiar y ahora no”, explica la miembro de SURT. Acceder a un empleo también “hace sentirse reconocida a la mujer gitana” y le permite “salir del barrio y relacionarse con otras personas”, añade Purificación Gallardo, que señala el interés de estas mujeres “por la formación de los niños” y por encontrar un empleo para facilitar la educación a sus hijos.


En todos sus proyectos de formación laboral y desde el inicio de éstos, SURT prima la “competencia transversal”, es decir, informar a las mujeres sobre “qué les van a pedir en el trabajo y formarlas en actitudes, recursos y competencias”.


Gitanos, ciudadanos de pleno derecho


Con la llegada de la democracia a España se reconoció por primera vez en la historia la igualdad ante la Ley del pueblo gitano, así como su plena ciudadanía. En este año (1978) se derogaron también las leyes antigitanas. Aun así, durante las décadas de los 70 y los 80 su situación empeoró porque las ordenanzas municipales de las ciudades de más de 50.000 habitantes prohibieron la venta ambulante, lo que afectó a numerosas familias gitanas, que fueron perseguidas por la mayor parte de los ayuntamientos del Estado, según datos facilitados por SURT.


Durante la última década el Ministerio de Asuntos Sociales, en colaboración con los gobiernos autonómicos, ha puesto en marcha programas de formación y empleo, asesoramiento para la regularización y la normalización de la venta ambulante y actividades de alfabetización, refuerzo escolar y educación para la salud de mujeres gitanas. Todas estas iniciativas se han complementado con las actividades puestas en marcha por entidades como la Federación de Asociaciones Gitanas de varias comunidades autónomas, Unión Romaní, la Fundación Pere Closa o Romi Serseni.


Según la Asociación Secretariado General Gitano, en la actualidad en España viven más de 630.000 personas de etnia gitana, el 45% de las cuales se encuentra en Andalucía. Gran parte de estas personas viven de manera precaria y en situación de pobreza y poco más de la mitad subsiste gracias a actividades como la venta ambulante, la recogida de residuos sólidos urbanos y el temporerismo, aunque estos sectores profesionales se encuentran en proceso de transformación y avanzan hacia profesionales como anticuarios y comerciantes o hacia sectores como el de la construcción y las obras públicas.


Más información:


Asociación de Mujeres para la Inserción Laboral – SURT


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