prisionera
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Quien no participe de un minimun de fe en el ser humano, no puede legítimamente trabajar en el ámbito penitenciario. En palabras de F. Savater referidas a los maestros: “En cuanto educadores no queda más remedio que ser optimistas, ¡ay! Y es que la enseñanza presupone el optimismo tal como la natación exige un medio líquido para ejercitarse. Quien no quiera mojarse, debe abandonar la natación; quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda pensar en qué consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima, en que hay cosas que pueden ser sabidas y que merecen serlo, en que las personas podemos mejorarnos unas a otras… Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos maestros”.
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Pues yo quisiera que me regalasen el Manual de Derecho Penitenciario, que escribió el señor Julián Carlos Ríos y que es la Biblia de los presos, pero que al mismo tiempo es un libro prácticamente prohibido dentro de las cárceles españolas, y que no se encuentra en sus bibliotecas, tristemente. Esto vuelve a decir mucho de IIPP (Instituciones Penitenciarias) que dependen del Ministerio del Interior. Es un libro que hay que leer y lo quisiera para tenerlo, empapármelo bien y poder trabajar mejor por los presos, para que se respete y se cumplan sus derechos y los de sus familias. Gracias por tan bonita iniciativa.
Increíble, pero no. El hecho de que una persona interna (que en realidad es un preso, vamos a llamar las cosas por su nombre porque el lenguaje es otra herramienta para quitar sordidez a un espacio inhumano e intolerable en muchos aspectos), denuncie malos tratos, etc., que se dan lastimosamente a diario en las cárceles españolas, sólo provoca que los presos se la jueguen. Llegan más partes, menos beneficios penitenciarios, o los trasladan de cárcel con las consencuencias de desarraigo que provoca en una familia, etc. Sinceramente, si supiéramos como se saltan a la torera la Ley General Orgánica Penitenciaria, los ciudadanos no permitiríamos que estuviera ocurriendo lo que ocurre con el colchón de nuestros impuestos.


